De Formas y Reformas

21 septiembre, 2013

Estoy de acuerdo con muchos colegas que opinan que la llamada Reforma Hacendaría (miscelánea) presentada por el Ejecutivo no es otra cosa más que una ficha de negociación, un fusible para ser desactivado en el Congreso y así enfocarse en la reforma que realmente interesa, que es la Reforma Energética.

Sin duda alguna, la propuesta de Reforma Energética si contiene más elementos que de hecho reforman el estado actual de las operaciones financieras y fiscales de PEMEX y del sector energético en general.

Sin embargo, la propuesta de Reforma Hacendaría se queda solamente en una combinación de propuestas para recaudar más y para buscar apoyos a los sectores vulnerables.

De ser cierto que esta propuesta de Reforma Hacendaría sea solo una ficha de negociación, es de llamar la atención que el secretario Luis Videgaray se está paseando por algunos estados del país promoviendo dicha reforma.

De ser solo una ficha de negociación, ¿por qué invertirle tanto tiempo? Y ¿por qué desgastarse políticamente? Creo que una propuesta de reforma que a menos de una semana de haber sido enviada al Congreso recibió de manera contundente la negativa de los tres partidos más grandes del país, incluyendo el propio del presidente, es para cuestionarse la capacidad y la inteligencia política de la Secretaría de Hacienda. Pareciera que llegado el momento, el Ejecutivo tomó la decisión de enviar al Congreso la única propuesta que tenían de Reforma Hacendaría que había sido “medio avalada” por los partidos políticos en el Pacto por México.

Sin embargo, parece que no cuestionaron el impacto político y por supuesto no les importó el potencial impacto económico a la clase media del país.

Si bien es cierto que esta propuesta hacendaria contiene buenas ideas, se queda corta en el propósito y en la expectativa de ampliar la base gravable y de tener un sistema hacendario más eficiente.

Una de las principales propuestas para ampliar la base gravable es la propuesta del IVA a las colegiaturas y ya hemos visto que tanto derecha, como izquierda y centro en los partidos políticos han rechazado tal propuesta.

La intención de cobrar el 16 por ciento en la frontera, no es ampliar la base gravable, es solamente cargar más impuestos a quienes ya viven ahí y pagan el 11 por ciento de IVA.

Ahora bien, de eliminar la propuesta del IVA a las colegiaturas el gobierno federal estaría dejando de recibir, aproximadamente 30 mil millones de pesos, la pregunta obligada es ¿cómo compensarían esta disminución en sus ingresos presupuestados? Por otro lado, las propuestas de proveer de seguro de desempleo, de incrementar el gasto en seguridad social y de incrementar la aportación mensual para adultos mayores no son malas en sí, el problema es ¿cómo cubrirán dichos gastos?

Creo que la respuesta está principalmente en la solicitud de incrementar el techo del déficit fiscal. Actualmente el déficit ronda alrededor del 0.5 por ciento del PIB, y se está solicitando que se incremente hasta el 1.5 por ciento del PIB. Tanto el PAN como el PRD se han opuesto a tal iniciativa bajo el argumento de que tuvimos épocas en donde se nos desbocó dicho déficit y fue precisamente bajo el mandato del PRI.

Otro argumento que usan es que ahora solicitan el 1.5 por ciento; el año que entran podrían solicitar otro incremento, y el siguiente año otro, y ¿cuándo van a parar?

Yo sinceramente creo que las circunstancias macroeconómicas de nuestro país son muy diferentes que en los años 70s; y la estructura económica es también diferente en cuanto a la importancia relativa que tienen ahora sectores industriales que en ese entonces no teníamos.

Sin embargo, la estructura financiera y presupuestal de gobierno sigue dependiendo – ahora como antes y antes como ahora – en gran medida de PEMEX.

Si bien la estructura económica industrial del país ha cambiado en 20 años, el gobierno no lo ha hecho al mismo ritmo ni en el mismo sentido.

No hay duda de que muchos sectores económicos tuvieron que modernizarse para ser más competitivos ante la apertura comercial, pero el gobierno por más esfuerzos que ha hecho no ha logrado el mismo nivel de modernidad necesario para asegurar tener un presupuesto público que promueva el desarrollo social y la competitividad del país.

Se le sigue cobrando a los mismos más impuestos y se sigue dependiendo de PEMEX como caja chica.

Si queremos ver realmente una Reforma Hacendaría, los eruditos de la Secretaría de Hacienda en conjunto con el Congreso tendrán que buscar estrategias más creativas sin tener que estrangular más al contribuyente activo.

 

ppenia@itesm.mx


Link corto: http://bit.ly/1fn7qF6