De la economía y la sociedad del conocimiento

9 marzo, 2015

RamonPachecowebPor Ramón Pacheco.- Hablar de economía y sociedad del conocimiento se nos está haciendo una costumbre, sin saber a ciencia cierta de qué estamos hablando.
Es hora de pasar de la retórica a la acción. Así que mentes a la obra.
Una economía basada en el conocimiento se caracteriza por utilizar el conocimiento como elemento fundamental para crear valor añadido en los productos y servicios en cuyo proceso de creación o transformación participa.
El resultado debe ser útil y cuantificable para la sociedad. El conocimiento es mucho más que mera información.
Por un lado, la información son datos procesados con una utilidad general, mientras que el conocimiento significa formas, métodos y maneras de abordar y resolver problemas.
La economía del conocimiento se estructura bajo una base material que permite grandes cambios sobre las actividades económicas, sociales y políticas.
Esta nueva base material reconfigura las relaciones sociales de producción, distribución e intercambio.
El término no denota solo una producción basada en la ciencia y la tecnología, elementos “objetivos”, “lógicos” o “racionales” del conocimiento, sino también elementos “subjetivos”, como la intuición y la sensibilidad.
El producto económico de una nación es resultante de todos los elementos de valor que se expresan en una sociedad.
Capital racional y emocional
El desarrollo sostenible de una ciudad o región requiere de capital racional y emocional, financiero y relacional, tecnológico y cultural.
No es la acumulación de capital —el crecimiento— sino el balance del mismo —el desarrollo integral— lo que brinda identidad, salud, cohesión y viabilidad futura a una sociedad y lo que constituye, por lo tanto, la verdadera riqueza de las naciones.
Como Estado de Sonora y como su ciudad capital, distamos mucho aún de ser una economía y menos una sociedad basada en el conocimiento.
Ni qué hablar de la situación a nivel nacional la cual sobrevive entre procesos de deterioro acumulativos esperando que terceras economías mejoren para solo así intentar hacerlo nosotros.
Cuestionar todo o casi todo
Mi formación académico-científica me lleva a cuestionar todo o casi todo, lo cual no es lo mismo que dudar de todo o casi todo.
Sin embargo, la realidad que estoy viviendo me está llevando a comenzar a privilegiar lo primero sobre lo segundo.
Reitero nuevamente, como Estado tenemos todo para empezar. Pero como debieran ser todas las cosas, empezando por el principio.
En nuestro caso, constituirnos como una sociedad con una cultura científica que nos haga más participativos en procesos ciudadanos por una mayor y mejor gobernanza.
Investigador del CIAD. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel III, y de Academia Mexicana de Ciencias.
(rpacheco@ciad.mx / @rpacheco54)


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