Demasiados pobres en México

3 agosto, 2013

Desde tiempos inmemoriales la pobreza convive con el pueblo de México.

Será por las raíces culturales, la secuela de la colonia española y los malos gobiernos contemporáneos, pero el caso es que no ha sido posible superar tan ancestral problema.

Los  políticos  mexicanos  utilizan  en  cada  campaña el tema de la pobreza para ganar  votos y para tratar de acercarse a un pueblo abandonado y miserable.

Carlos Salinas de Gortari hizo buen manejo de “marketing” de su plan de solidaridad que lanzó en su campaña y que luego institucionalizó durante su régimen. Hasta en Hermosillo tenemos un bulevar con el infame mote de Solidaridad cuando en realidad debió llevar el nombre de Luis Donaldo Colosio.

Luego Ernesto Zedillo hizo su lucha por los pobres sin llegar a ningún lado. Vicente Fox lanzó otros programas para los pobres como aquel de los changarros, entre otras ocurrencias, pero tampoco hubo avances.

Felipe Calderón se enredó en su guerra contra el narcotráfico sin ocuparse de los pobres a pesar de su origen michoacano. Ahora llega el priista Enrique Peña Nieto con una nueva aviada y lanza programas espectaculares contra los pobres como la cruzada contra  el  hambre. Que bueno que así ocurra. En México, según el Consejo Nacional de Evaluación (Coneval), aumentó el número de pobres de 52.8 millones en el 2010 a 53.3 millones en el años 2012.

Son medio millón más que no parecen tantos, pero resulta inconcebible que a estas alturas del desarrollo tecnológico, la riqueza petrolera y los avances en la agricultura, México produzca más ciudadanos pobres que representan el 45.5 por ciento de la población.

Queda clara la evidencia de que los programas oficiales no funcionan y que a pesar de la Secretaría de Desarrollo Social y otras tantas dependencias dedicadas a fomentar el bienestar de los mexicanos, cada año hay más y nuevos pobres.

Peña Nieto y su flamante secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, han puesto todo el empeño en sacar a los mexicanos de su pobreza, en especial de la pobreza extrema que afecta a cerca de doce millones de mexicanos.

Pero siendo francos no creemos que logren grandes cambios por la sencilla razón que en estos planes hay demasiada política y evidentes fines electorales.

Además  la  pobreza no se  eliminará  con prácticas de mercadotecnia sino a través de la educación, la creación de empleos y especialmente con el fomento de una nueva cultura para que los mexicanos aprendan a ser autosuficientes, a desarrollar negocios y a superar el paternalismo que tanto daños ha hecho al país.

Según la Coneval en Sonora los niveles de pobreza disminuyeron de 905 mil habitantes a 821 mil del 2010 al 2012, una cifra sin duda relevante.

Pero en suelo sonorense tampoco se justifica tan elevado número de pobres –más del 40 por ciento—porque nuestro estado cuenta con una economía diversificada, estable y un sistema educativo superior a las entidades del sur de la República.La cruda realidad es que tampoco debemos echar las campanas a vuelo por el hecho de reducir en 80 mil el número de pobres cuando todavía existen regiones muy atrasadas.

La pobreza y la miseria que arrastramos en México tienen que atacarse desde todos los ángulos y sectores a través de estrategias prácticas y efectivas.

Ya vimos que los gobiernos no pueden con el paquete, toca entonces a la sociedad civil y los sectores productivos hacer su parte sin olvidar que las personas pobres también deben luchar con fuerza para superar sus carencias.

 

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