El empleo del Presidente

16 julio, 2012

¿Cómo puede juzgarse el resultado de la gestión del Presidente Calderón en materia de empleo?

Si no hubiera sido por la crisis del 2009, el sexenio actual habría sido el mejor de la historia en generación de empleos, dijo el lunes pasado el Presidente Felipe Calderón, cuando fue a la colocación de la primera piedra de la nueva planta de Nissan en Aguascalientes.

Hombre, pues sí. Y si no hubiera existido el atentado de la Torres Gemelas en Nueva York en el 2001, quizás el sexenio de Fox también habría marcado récord en generación de empleos, y más aún el de Zedillo si no hubiera estallado la crisis de diciembre de 1994.

Los políticos quisieran que se pudieran aislar los efectos de los hechos externos y que se hiciera un trabajo de laboratorio para juzgar su desempeño, como si el mundo no existiera.

La realidad es que eso no es posible. Los hechos fueron los que fueron y los resultados están plasmados en datos, duros y específicos, que quedan para la posteridad.

No sabemos cuántos empleos se vayan a crear desde julio hasta noviembre, durante los últimos cinco meses de este Gobierno. Pero siendo generosos y calculando una expansión que tiene una tasa de 4.5 por ciento anual terminaríamos este sexenio con 16.2 millones de empleos formales registrados en el IMSS.

El 30 de noviembre del ya lejano 2006, ese registro estaba en 13.98 millones.

Así que solamente reste y obtendrá una cifra de 2.22 millones de nuevos empleos en 6 años.

O, para ponerlos en términos relativos, un crecimiento de 15.9 por ciento para todo el periodo. Si lo quiere ver a tasa anual, la cifra es de 2.46 por ciento en promedio al año.

¿Cómo se compara este resultado con el de Fox? Sin duda, mejor.

A pesar de que no le tocó crisis como la de 2009, el crecimiento del sexenio fue de 9.4 por ciento, lo que significa una tasa anual de 1.5 por ciento en promedio.

Para atrás ya no hay estadísticas confiables para comparar, pues resulta que los datos del IMSS tenían un sobrerregistro.

Pero la verdad es que ni este ni el pasado Gobierno pueden presumir realmente sus datos de empleo.

Si tomamos los dos periodos juntos, el crecimiento es de 2 por ciento en promedio.

Si viviéramos en Suiza o en Finlandia, países en los que la población en edad de trabajar casi no crece, las cifras no estarían nada mal.

Pero da la causalidad de que vivimos en México y aquí los chavos brotan de todas partes.

Según como se mida, pero la demanda de empleo nuevo por efecto del crecimiento de la población con edad y disposición para trabajar está en un rango de 800 mil a un millón al año. Y eso sin recortar el déficit acumulado en los últimos años.

Aun con los buenos resultados de este año, la generación de empleos será de 700 mil, si bien nos va.

El lema de la campaña de Peña Nieto fue hacer que el salario alcance.

La verdad es que en los últimos años al salario no le ha ido tan mal como al empleo.

Si se hace un diagnóstico completo, ya sin el ánimo de buscar lemas de campaña que peguen, el tema de la falta de trabajo estable, razonablemente pagado y con prestaciones, va a aparecer (una vez más) como el problema número uno para muchas familias.

El asunto es si, por no parecerse a su predecesor, Peña se conforma con el empleo de Presidente en lugar de ser el Presidente del empleo.
enrique.quintana@reforma.com


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