El espejo de Colombia

19 octubre, 2013

Hace algunos días llevamos a cabo en el Tec de Monterrey Campus Guadalajara el primer Foro EGAP de Políticas Públicas, y tuvimos diferentes conferencistas que se enfocaron en compartir su perspectivas y experiencias en temas sobre desarrollo económico, ciudadanía, seguridad y fortalecimiento del mercado interno ante la globalización.

El profesor Francis Fukuyama, autor de aquel famoso libro “El Fin de la Historia y del Último Hombre” y profesor de la Universidad de Stanford nos habló sobre la necesidad de crear las condiciones necesarias en las instituciones para fortalecer la gobernanza, como un factor indispensable para acelerar el crecimiento económico.

Fukuyama recomienda que lo importante no es más cantidad de gobierno, sino más calidad en el mismo.

El riesgo que se corre en el Gobierno es que al incrementar el número de programas o proyectos de apoyo a la sociedad, como seguridad social, pensiones, etc., es precisamente que se requieren más manos para operarlo.

O al menos esa es la idea convencional.

Sin embargo, la propuesta de Fukuyama es primero alcanzar un grado deseable de eficiencia en el sector gubernamental mediante la eliminación de la burocracia que se ha venido acumulando de manera inercial de un sexenio a otro (o de un trienio a otro en el caso de los municipios) por razones partidistas o clientelistas.

Es una práctica común en los gobiernos mexicanos del mismo partido que de una administración a otra se acumulen algunos puestos y que no se les pueda despedir por razones políticas, pero como no son del equipo de la nueva administración se relegan en actividades sin valor agregado, pero siguen manteniendo sus salarios originales,   y no se les despide incluso por no querer pagarles sus prestaciones de ley.

Al final de cuentas, todo esto le cuesta más caro al erario público y terminamos teniendo administraciones abultadas e ineficientes.

Por su parte tanto el General retirado Oscar Naranjo, quien fue director de la Policía Nacional de Colombia, como el expresidente de Colombia Álvaro Uribe coincidieron en que es necesario y fundamental fortalecer la ciudadanía y la credibilidad en las instituciones antes de avanzar  en la agenda económica.

Uribe dice que al fortalecer la seguridad y confianza en las instituciones los inversionistas podrán entonces invertir para crear empleos y riqueza en el país.

Otro aspecto relevante en que coincidieron es en que no debemos de bajar la guardia en el tema de seguridad.

Es fundamental que el Estado siga manteniendo el monopolio en el uso legitimo de la fuerza. Con esto en mente, podemos concluir que el creciente número de guardias civiles en estados como Michoacán y Guerrero son realmente una amenaza a la seguridad y estabilidad social.

Sin embargo, todos los días estamos viendo en los medios de comunicación que pareciera que las fuerzas del estado han sido rebasadas, y la capacidad negociadora con esos grupos de inestabilidad es limitada.

Lo hemos visto en la Cd. De México, lo estamos viendo en Michoacán, en Guerrero, en Zacatecas, y en su momento lo vimos en Nuevo León.

Creo que es importante que como ciudadanos reflexionemos sobre estos temas, pues en las últimas semanas el debate de las reformas ha superado la atención en los medios de comunicación al tema de la inseguridad, y no sé si sea una estrategia de dispersión de la atención pública, pero lo que si creo es que no debemos de cruzar los brazos ante la problemática de inseguridad que enfrentamos.

Si bien ya no se habla de una guerra contra el crimen organizado como estrategia a nivel nacional, si creo que los riesgos aún están latentes.

Definitivamente no creo que debamos de ser alarmistas, pero tampoco creo que nos debamos de olvidar de este tema.

Una de las recomendaciones importantes del expresidente Uribe fue que nos veamos en el espejo de Colombia, debemos de atender el problema de la desigualdad y la falta de oportunidades.

El General Naranjo nos dice: “es falso que la pobreza genere violencia, pero la falta de oportunidades si”. La gente se vuelve agresiva cuando no tiene esperanza, cuando no tiene oportunidades,  es por ello que debemos de apurar el crecimiento interno de la economía para generar oportunidades de trabajo formal, oportunidades dignas de desarrollo y esperanza para las nuevas generaciones.

 

ppenia@itesm.mx


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