16 abril, 2012
Con el arranque del mes, Hacienda envió a la Cámara de Diputados algunas previsiones para 2013.
Parece un contrasentido que la Secretaría de Hacienda esté enviando sus estimaciones de comportamiento de la economía y de previsiones de gasto para 2013… cuando para entonces estará en funciones un nuevo gobierno.
Pero se trata de una obligación legal. Nuestra ley es curiosa porque ordena a la autoridad hacendaria que adelante sus previsiones, independientemente de que pueda haber una situación de gran volatilidad económica que lo cambie todo o que pueda llegar un nuevo gobierno que modifique totalmente esas previsiones.
El párrafo 1 del artículo 42 de la Ley de Presupuesto y Planeación Hacendaria exige al gobierno en turno enviar al Congreso un documento con sus anticipos en materia de escenarios macroeconómicos, objetivos presupuestales, gastos y déficit.
No se exceptúa de esta obligación al último año de gobierno, a pesar de que se presentan cifras que ya no corresponden ni a la autoridad del Ejecutivo en funciones ni tampoco de la legislatura que las recibe.
En los años en los que hay cambio de gobierno, la propia Constitución, en su artículo 74, establece el plazo del 15 de diciembre para el envío del Paquete Económico del año siguiente.
Obviamente, el equipo del candidato ganador de las elecciones presidenciales debe trabajar muy de cerca con Hacienda en el gobierno saliente para organizar la transición, pues 15 días son un periodo muy breve para preparar la propuesta económica.
La obligación legal de organizar la transición de esa manera se estableció en la Ley de Presupuesto aprobada en el sexenio de Fox, tras experiencias traumáticas, como la llegada del gobierno de Zedillo, que hizo corto circuito con el equipo económico de Salinas.
Seguramente usted se acuerda que en el año 2000, Luis Ernesto Derbez y su equipo trabajaron de la mano con el entonces Secretario de Hacienda, José Angel Gurría.
Ya con el marco legal actual, en el 2006, Agustín Carstens y su equipo trabajaron con la Secretaría de Hacienda de Francisco Gil Díaz.
En este 2012, la Secretaría de Hacienda de José Antonio Meade también está mandatada por ley a trabajar con el equipo de quien vaya a resultar ganador el 1 de julio.
Si, por ejemplo, por las condiciones del entorno o porque hay otros objetivos diferentes en la política económica, el nuevo gobierno estima un crecimiento mayor que el 3.8 por ciento para el próximo año que planteó Hacienda, tendrá toda la libertad de establecer esa meta.
La realidad ha cambiado las previsiones que aparecen en el documento que se envía en abril. Por ejemplo, el año pasado se estimaba un crecimiento de 4.2 por ciento para 2012. El propio Presupuesto de este año estableció la meta de 3.5 por ciento.
El tipo de cambio se estimaba en un promedio de 12.20 para este año y hubo que revisar a un nivel estimado de 12.80 pesos por dólar.
Van dos cambios de administración que no generan crisis traumáticas, como ocurrió varias veces en el siglo pasado. Es de esperarse que así sigan las cosas, pero no dejan de existir riesgos en los cambios de gobierno.
Más aún, si el PRI, que encabeza las preferencias hoy, regresara a Los Pinos, se tendría una situación inédita.
Así que hay que tomar con reservas las proyecciones de Hacienda para 2013 porque aún pueden pasar muchas cosas, tanto en México como en el mundo.
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