No convenció la reforma

5 julio, 2013

Es lamentable decirlo pero la aprobación de la reforma migratoria por parte del Senado norteamericano no levantó la euforia esperada porque sencillamente no convenció.

Al  igual  que  muchos mexicanos que siguen  de  cerca el tema, creímos que el visto bueno de los senadores a la ley por un margen de 68 votos a favor por 32 en contra haría salir a las calles para festejar a los miles de indocumentados que serán beneficiados por la nueva ley.

Pero no sucedió así porque esta propuesta de ley que todavía deberá pasar por la Cámara de Representantes, cuenta con dos enormes inconvenientes.

El primero se refiere al endurecimiento de la frontera con México como requisito para que los inmigrantes obtengan su residencia permanente y posteriormente su ciudadanía.

Además de construir 700 millas más de bardas y de aumentar a 41 mil el número de agentes fronterizos, el gobierno de Estados Unidos se obligará a usar herramientas de alta tecnología como los drones o aviones no tripulados para sellar virtualmente la frontera con México.

Se estableció también un camino largo y tortuoso para que los indocumentados que se legalicen puedan algún día obtener la ciudadanía norteamericana. Serán por lo menos trece años de espera para lograrlo una vez que cumplan con infinidad de requisitos y se compruebe la veracidad de sus solicitudes.

Por si fuera poco el paso de la reforma por la Cámara de Representantes se vislumbra complicado y lleno de obstáculos toda vez que los republicanos hacen mayoría y entre los líderes de esa bancada se encuentran políticos ultraconservadores de mentalidad retrógrada que le dan bola al sheriff Joe Arpaio y a su pandilla.

La reforma logró aprobarse en poco más de seis meses en el Senado gracias a la iniciativa de un grupo de ocho senadores quienes trabajaron largas jornadas para negociar y lograr acuerdos con cada uno de sus colegas en la Cámara Alta.

Pero en el camino se vieron obligados a brindar generosas concesiones con tal de impedir que la inicitiava se atorara y quedara encerrada en el congelador como ha ocurrido con otras tantas iniciativas en los últimos diez años.

Los representantes pondrán seguramente más candados a la ruta de la ciudadanía y exigencias adicionales al gobierno norteamericano en materia de seguridad fronteriza. Podrían  llegar al extremo de echar por la borda el trabajo realizado por meses en el Senado con tal de lanzar una nueva iniciativa acorde a sus intereses y en donde resulten políticamente beneficiados.

Pero ese sería el extremo del radicalismo que esperamos no ocurra.

Lo cierto es que en caso de aprobarse esta reforma será la más ambiciosa en los últimos 25 años y sacará de las sombras a once millones de indocumentados que viven en Norteamericana y cuya mayoría son de origen mexicano.

Para quien lleva diez, quince o veinte años trabajando sin documentos migratorios, esta propuesta no es el remedio perfecto, pero brinda al menos la opción de trabajar sin esconderse de nadie y de regularizar la situación de sus familiares cercanos.

Con todo y el lado negativo de la reforma que tanto preocupa a los activistas de allende la frontera, vale reconocer que la aprobación en el Senado de la reforma es histórica porque brindará beneficios inconmensurables a los inmigrantes mexicanos y también para la sociedad norteamericana.

Confiemos que la Cámara Baja haga bien su tarea y no salga con su domingo siete y que una vez que se apruebe y que entre en vigor la nueva ley el proceso de regularización sea pronto y expedito, sin dar pauta para más deportaciones y maltrato hacia nuestros paisanos

 

Comentarios a  healy1957@gmail.com


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