No estoy de acuerdo…

27 junio, 2012

No estoy de acuerdo en que los candidatos nos quieran hacer creer que la economía mexicana está peor que antes. La inflación promedio de 1988 al 2000 fue de 21.62% en donde 1995 registró la inflación anual más alta de esa época al llegar al 51.97%; mientras que la inflación promedio del 2001 al 2011 fue del 4.43% y la inflación más alta se registró en el 2008 en 6.53%.

Es cierto que en el periodo 1994-2000 la tasa de crecimiento promedio del PIB en México fue más alta que la tasa promedio de crecimiento del 2001 al 2011, esto es 3.71% en promedio en el sexenio de Zedillo, mientras que el crecimiento promedio en la última década ha sido del 1.9%.

Sin embargo, también es cierto que en 1995 tuvimos la tasa de crecimiento negativa anual más alta desde la gran depresión que fue de -6.2%, y para poder recuperar lo perdido, los siguientes dos años crecimos al 5.5% y al 7.3% respectivamente.

En contra parte, en el 2010 crecimos 5.5% y en el 2011 solo un 3.9%. Por otro lado, la tasa de interés promedio en el periodo 1988-2000 fue del 27.54%, mientras que en el periodo 2001-2011 fue de 6.46%.

El tipo de cambio inicio 1988 en 2.33 pesos por dólar y terminó el 2000 en 9.8 pesos por dólar, esto es una depreciación del 320.6%. En el 2001 inicio el dólar en 9.26 y terminó el 2011 en 14.10 pesos por dólar, esto es una depreciación del 52%.

Tampoco estoy de acuerdo en que se diga que gracias a las políticas implementadas por los presidentes Fox y Calderón la economía mexicana se encuentra más sólida que nunca. Los últimos dos sexenios han gozado de estabilidad y profesionalismo de instituciones que antes estaban subordinadas a las “necedades” de los presidentes populistas como Luis Echeverría y López Portillo.

Ahora el Banco de México es autónomo, ha sido administrado por profesionales en la materia y con credibilidad a nivel internacional, lo mismo ha pasado con la Secretaría de Hacienda quien ha cuidado – en la medida de lo posible – de la estabilidad y salud de las finanzas públicas.

El blindaje financiero que dejó Zedillo ha sido pieza fundamental para que éstas instituciones hagan bien su trabajo independientemente de quién ocupe la silla presidencial, y es FUNDAMENTAL que así sigan funcionando.

Tampoco estoy de acuerdo que se diga que las supuestas políticas “neoliberales” han enterrado al país en mayor pobreza, marginación y desigualdad. Gracias a las estrategias de liberación de mercados de bienes y de capitales hemos podido construir una estructura económica razonablemente competitiva y sana financieramente, demostrado está que la crisis económica reciente no nos ha golpeado como a otros países “desarrollados” en Europa.

Pero si estoy de acuerdo en que el abuso y la falta de atención de algunos sectores vulnerables en nuestra economía han sufrido innecesariamente por efectos negativos de este proceso de liberación de mercados.

También estoy de acuerdo en que ha habido abusos desde el origen del proceso de liberación de mercados, y estoy de acuerdo en que ha habido abusos todavía en los últimos años.

Todo esto me lleva a concluir que no puedo estar totalmente de acuerdo o totalmente en contra de las posturas y los argumentos de los candidatos, me encuentro atrapado más o menos en medio de unos y otros.

Yo sé que en campaña se dicen muchas cosas y es muy posible que ni los candidatos crean al 100% lo que dicen sus anuncios, pues recordemos que es mera estrategia publicitaria para llamar la atención del público.

El problema es que mucha gente si cree que es verdad, y piensan que estamos o muy bien o piensan que estamos muy mal. Es obvio que no estamos en donde quisiéramos estar, que queremos mejores oportunidades, mejor educación, menores índices de pobreza, menor corrupción, más desarrollo, mejores empleos, mejores estándares de vida, etc…pero esto no lo lograremos con situaciones extremas.

Ni el gobierno por sí solo podrá con todo el paquete, ni una economía de mercado sin regulaciones podrá hacerlo. El gobierno necesita de una economía de mercado para generar recursos y poder realizar sus obras sociales, y el sector privado requiere del gobierno para que las leyes se cumplan y las reglas de competencia sean claras.

Así es que no estoy de acuerdo con posturas extrema, ni tampoco estoy de acuerdo que los candidatos nos quieran convencer con mentiras o verdades a medias. En lo que si estoy de acuerdo es que busquemos información, que verifiquemos datos y que hagamos nuestro propio juicio.

La siguiente ocasión que “nos leamos” en este medio tendremos presidente o presidenta nuevo(a), tenemos de recordar que NO DEBEMOS dejarles a otros el poder decisión, así es que el domingo 01 de julio no hay pretexto para no ir a votar. ¿Ya sabes en qué casilla votas?


Link corto: http://bit.ly/MHri7n