Reflexiones sobre la reforma hacendaria

2 noviembre, 2013

Es preocupante que la propuestas de reforma hacendaria revisadas tanto por la Cámara de Diputados como por la de Senadores estén lejos, realmente, de promover el desarrollo económico, la disminución de la informalidad y la creación de empresas.

En la actualidad, los países desarrollados no solamente buscan  obtener más recursos para incrementar su gasto público sino que implementan medidas de política fiscal orientadas a fomentar el desarrollo y el crecimiento económico.

Si algo hemos aprendido en México es que el incremento del gasto público termina siendo financiado por deuda externa y explotándonos en la cara con devaluaciones y crisis económicas.

Es cierto que el gobierno tiene un compromiso social que atender y para hacerlo requiere de recursos para hacer frente a la pobreza, salud y educación principalmente.

Sin embargo, éste compromiso del que estoy hablando no es nuevo, siempre se ha sabido que el gobierno debe orientar sus recursos a proveer salud, seguridad social y educación, y resulta que irónicamente es en donde más problemas tenemos en el país.

Todo esto ha resultado en un incremento en la desigualdad social y económica, y por ende en altos índices de pobreza en el país.

Pareciera que estamos regresando a tener gobiernos y políticas con una ideología populista que pretende resolver todo con dinero público, pero olvidando que ese dinero tiene que venir de algún lado.

Y claro, el pensamiento común es quitarle a los ricos y darle a los pobres. ¿qué acaso no se dan cuenta que el único sector económico, en cualquier país, que tiene la capacidad de generar riqueza, a través de la producción de bienes y servicios y de la generación de empleos, es el sector privado?

La propuesta de incrementar los impuestos al sector privado, es decir a las empresas, va totalmente en contra del objetivo de disminuir la informalidad en el país.

La informalidad, en gran medida existe porque las empresas – ya sean grandes o pequeñas – no quieren pagar impuestos, y no lo quieren hacer porque no quieren “compartir” las ganancias del fruto de su trabajo con un sector público corrupto, que no sabe administrar los recursos y que no tiene la capacidad de resolver los problemas más fundamentales de la sociedad.

Claro que todo esto se convierte en un circulo vicioso, y el gobierno no puede mejorar su capacidad de acción porque no tiene recursos, y el sector privado no quiere pagar impuestos porque no confía en el gobierno.

El asunto es tan complejo, que obviamente no pretendo formular una propuesta en estas páginas para resolverlo, pero si quiero dejarlos pensando con al menos una idea sobre esto.

Imaginemos un alto ejecutivo, emprendedor, comprometido con su comunidad y que tiene más de 10 años de un exitoso desempeño en el sector privado; sin embargo, después de haber aprendido el negocio en donde se encuentra, hacer contactos y conocer proveedores y  clientes, está dispuesto a iniciar su propio negocio.

De entrada tendría que pagar aproximadamente un 35 por ciento de impuestos sobre sus ganancias como persona moral, en lugar del 30 por ciento que paga actualmente como persona física, tendría también que deducir los gastos de operación y ventas, y pagar seguro social a sus empleados.

Digamos que si bien le va el negocio puede darle un 15 por ciento de utilidad.

Esto quiere decir que para obtener los mismos ingresos deberá de generar en ventas casi 7 veces de lo que actualmente gana en el año trabajando para una empresa.

Esto es, que si gana como empleado 1 millón de pesos al año, su nueva empresa debería de generar en ventas al menos 7 millones para que ese 15 por ciento de margen de utilidad sea de un millón de pesos al final de la operación.

Ante esta situación, ¿cuántas personas estarían dispuestas a dejar un trabajo relativamente seguro por iniciar una aventura? ¿se arriesgaría a poner un negocio? Una persona física paga el 30 por ciento de ISR y la empresa 35 por ciento  si queremos fomentar la creación de empresas y de empleos ¿por qué no mejor disminuimos los impuestos para las empresas? ¿quién en su sano juicio dejará su empleo para arriesgarse a poner un negocio en estas condiciones? Señores, no necesitamos ser científicos de cohetes para entender que entre más gravemos al sector empresarial menos incentivos tendrán para pagar impuestos, o para generar empleos, y por lo tanto, tampoco generarán riqueza en el país. ¿quién lo va a hacer? ¿el Gobierno?…evito reírme para no sonar tan sínico el día de hoy.

 

ppenia@itesm.mx


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