Se mofan de las leyes

25 agosto, 2013

Para cuando usted lea este artículo es muy probable que por fin haya terminado el bloqueo carretero de Vícam, luego de casi tres meses de iniciado.Los acuerdos para que esto ocurra no los conocemos ni por el momento nos interesa.

Lo que realmente nos preocupa y así lo hemos expresado en varias ocasiones, es la facilidad que todavía existe e México para violar la ley sin enfrentar las debidas consecuencias.

El saldo del bloqueo fue funesto para la economía, la estabilidad y la imagen de Sonora.

Imposible saber con exactitud cuantas horas-hombres, combustible y carga comercial fue despilfarrada durante los casi noventa días que duró la protesta de quienes se oponen a la operación del Acueducto Independencia.

Evidentemente ni los productores del Valle del Yaqui ni los miembros de la Tribu Yaqui que organizaron este bloqueo pagarán los platos rotos.

Es probable incluso que reciban jugosos beneficios luego de haberse pitorreado de la ley y de haber ocasionado enormes daños para la comunidad sonorense.

Por cierto a nadie debe sorprender que ese tipo de manifestaciones perniciosas han comenzado a extenderse a lo largo y ancho del país.

Pareciera que hemos retrocedido doce o más años atrás cuando en México se podía echar abajo un proyecto turístico a base de machetes o cuando un candidato perdedor se apropiaba durante meses del Paseo de la Reforma en la Ciudad de México.

La semana pasada tocó al recinto de San Lázaro, allá en el Distrito Federal, ser tomado por un grupo de maestros del CNTE para –hágame usted el favor– presionar a los diputados para que no aprobaran la ley para la evaluación de los docentes.

Lo peor del caso fue que los diputados cayeron en el juego de los docentes y terminaron por no dar luz verde a una demanda de los mexicanos que desean una mejor educación para sus hijos.

¿De qué servirá entonces la reforma educativa tan cacareada por el nuevo régimen si carecerá de uno de sus principales postulados como es la evaluación periódica del magisterio?

Ahora entendemos el porque México no puede crecer al ritmo deseado y se ha quedado rezagado con respecto a otras economías emergentes como Brasil, India, Indonesia y Corea del Sur, entre otras.

Por algo Mauro Leos, director de riesgo soberano de Moody’s, afirma que el llamado “momento mexicano” nunca llegó porque fue “producto de la euforia de los mercados”, misma que terminó con el reciente ajuste en el crecimiento económico del país.

Para que realmente llegue el “momento mexicano” se requerirá de la aprobación y aplicación de reformas estructurales profundas y no esta vacilada en la que se habrá convertido la reforma educativa.

Pero antes, todavía, necesitamos en México desterrar la impunidad y que la ley se aplique con todo el rigor, sin distingos ni sentimentalismos.

Ya es momento de crecer como país para llegar a ser considerados como adultos serios y responsables. De lo contrario nadie creerá en México y menos cuando los bloqueos, la toma de congresos además de la violencia criminal, son nuestro pan de cada día.

 

Comentarios a  healy1957@gmail.com


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