Victimización en México

5 octubre, 2013

La semana pasada el INEGI dio a conocer la nueva Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSUE) y en ella se muestra que el 68 por ciento de la población dice sentirse insegura a nivel nacional.

Esta encuesta se realizará de manera trimestral y como su nombre lo dice se aplicará en áreas urbanas, es decir, en ciudades que cuenten con más de 100 mil habitantes.

Aún y cuando no tenemos una parámetro para comparar de manera exacta esta encuesta con meses previos o con el año anterior, esta encuesta muestra resultados interesantes para el mes de septiembre de este año.

Por ejemplo, la percepción sobre las condiciones de seguridad para los próximos 12 meses son las siguientes: el 37 por ciento de la población dice que la situación de seguridad para los próximos 12 meses seguirá igual de bien o se mejorará; pero el 61 por ciento de la población dice que la situación seguirá igual de mal o se empeorará.

Por otro lado, el 67 por ciento de la población dice que el desempeño de las policías locales ha sido poco o nada efectivo; mientras que el 33 por ciento dice que las policías locales son algo o muy efectivas.

Claramente, los resultados de la encuesta nos dicen que la mayoría de la población percibe un alto problema de inseguridad y no espera que se mejoren las cosas, adicionalmente considera que la policía local no es efectiva en su desempeño para hacer frente a los problemas que generan problemas de seguridad.

A pesar de que en esta administración federal ha quedado claro que no hay ninguna guerra contra el narcotráfico, como fue casi el eslogan del sexenio pasado, la población sigue sintiendo que la inseguridad que vive en el día a día  y en sus colonias es alto.

Por supuesto que la inercia que traemos de los años pasados será difícil eliminarla en poco tiempo, máxime cuando estamos viendo brotes de insatisfacción social con maestros, jóvenes y con la población civil en Michoacán que prefieren armar su propia “milicia” para defenderse de los “malos”.

La realidad es que ya no sabe uno quiénes son esos “malos” y si en esa “milicia” o “guardia civil” todos son buenos.

El Distrito Federal, por ejemplo, lleva al menos 3 meses intensos de conflictos con quienes se dicen “educadores” pero con el río revuelto ganancia de agitadores sociales.

Lo acabamos de ver en días pasados el zafarrancho que se ha armado en las calles de la ciudad capital.

El asunto es que el gobierno de Peña Nieto se ha enfocado mucho en empujar las reformas pero creo que no han podido resolver un asunto vital que es la desconformidad social que sigue creciendo en el país.

Y no creo, sinceramente, que esta desconformidad social se reduzca con la miscelánea fiscal propuesta por el Ejecutivo, cobrando más impuestos a los que más tienen y aparentemente dando más a los que menos tienen.

Creo que analizando las iniciativas de reforma para el sector energético tanto del PRI como del PRD se pueden encontrar puntos complementarios y valiosos que pueden producir una mejor alternativa al mejoramiento de la competitividad del sector.

Por otro lado, las iniciativas de reforma política del PAN tiene propuestas muy buenas, quizá mejorables con algunas propuestas del PRD o de Movimiento Ciudadano.

Pero la propuesta de reforma fiscal tiene que regresarse al horno para volverse a cocer, aunque hay algunas cosas rescatables, creo que no está al nivel de las otras dos propuestas estratégicas para el país.

De manera paralela a la reestructuración de estas iniciativas, el Gobierno Federal debe de ir trabajando lo más rápido posible en la construcción  del tejido social de nuestro país, de lo contrario, si el descontento sigue subiendo de nivel, con todo y reformas no será posible avanzar ni socialmente, no políticamente y mucho menos competitivamente.

 

ppenia@itesm.mx


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