¡Ya basta de bloqueos!

14 julio, 2013

El bloqueo de la carretera internacional a la altura de Vícam tiene que concluir muy pronto ya sea de manera negociada o mediante la intervención de la autoridad federal y estatal.

No puede ser de otra forma porque las acciones de interrumpir el tráfico carretero por parte del Movimiento Ciudadano por la Defensa del Agua y de miembros de La Tribu Yaqui que llevan más de cuarenta días ya colmaron la paciencia de los sonorenses y de buena parte de los mexicanos.

Y también de los medios informativos del centro del país que por fin comenzaron a criticar el vacío de autoridad ante la prolongación del conflicto.

De hecho nadie se explica cómo es posible tanta tolerancia por parte de las autoridades estatales y federales al permitir durante más de un mes una actividad a todas luces ilegal y nociva para la economía del país.

Ya sabemos lo fastidioso que significa sacarle la vuelta al bloqueo y tener que pagar una “contribución” al pasar por las calles de Vícam, pero lo que no podemos cuantificar son los daños exorbitantes que las largas demoras provocan a los transportes de carga y de pasajeros.

Para colmo el turismo extranjero –que de por sí se mantiene a niveles raquíticos por la imagen de inseguridad en México—sufrirá otro desplome ante las advertencias lanzadas por el gobierno de Estados Unidos de evitar viajar por Sonora por los bloqueos intermitentes en Vícam y “el potencial de escalada violenta”.

Para rematar los grupos manifestantes rechazaron de manera tajante sentarse a negociar una solución con el gobernador Guillermo Padrés, quien les envió una invitación por escrito para buscar una salida a este conflicto a través del diálogo.

Los bloqueos carreteros llevan más de 40 días, primero iniciaron en las carreteras cercanas a Ciudad Obregón y después se trasladaron a Vícam como una manera de presión para impedir que El Acueducto Independencia derive agua de la presa “El Novillo” a la ciudad de Hermosillo.

Una parte de La Tribu Yaqui que se alió al grupo de productores del Valle del Yaqui son los protagonistas de estas protestas, pero es de todos conocido que detrás de ellos se encuentran los grupos de poder de Cajeme, quienes está aferrados a no compartir ni un litro de agua a la sedienta población de Hermosillo.

Ya lo dijo en su momento el ex gobernador Eduardo Bours Castelo: “sobre mi cadáver pasará agua de la presa “El Novillo” a los hermosillenses”. Y cumplió su palabra durante su sexenio en donde por cierto nada hizo por garantizar el abasto de agua a una población que sufre por la severa escasez desde hace veinte años.

La negativa de estos grupos a ceder agua de la presa Plutarco Elías Calles (antes El Novillo) no tiene justificación, salvo en caso de una sequia general que obviamente obligaría a suspender el trasvase del liquido por El Acueducto Independencia.

Aquí van algunos números duros que comprueban lo anterior:

1.- El sistema Río Yaqui tiene una capacidad de almacenamiento de 6,610 millones de metros cúbicos, Hermosillo necesita 75 millones, es decir el 1.1 por ciento

2.- Al 30 de junio del 2013 se tenían almacenados  3,137 millones de metros cúbicos, ya terminados los riegos de más de 230,000 hectáreas y antes de cualquier lluvia, Hermosillo requiere apenas el 2.4 por ciento del total en presas.

3) La Costa de Hermosillo utiliza 320 millones de metros cúbicos, es decir el 24 por ciento de los 75 millones de metros cúbicos requeridos.

4)  En la Costa se extrae el 26 por ciento del 1,200 millones de metros cúbicos que se utilizaban en décadas pasadas, quitarle una cuarta parte a ese 26 por ciento significaría la desaparición de un vergel que aporta el 35 por ciento de los jornales y el 33 por ciento de la producción agrícola a nivel estatal.

No tienen, pues, razón justificada los bloqueos ni la cerrazón a compartir agua de una cuenca que por cierto tampoco es propiedad única de los yaquis ni de los agricultores de Cajeme sino de tantos otros productores y pobladores ribereños.

 

Comentarios a  healy1957@gmail.com


Link corto: http://bit.ly/18fsjOx