16 agosto, 2012
Washington, D.C.-A partir de este miércoles, cerca de 1.7 millones de jóvenes indocumentados podrán solicitar al gobierno de Estados Unidos que cancele cualquier orden de deportación pendiente sobre ellos y que les conceda un permiso de trabajo temporal.
El presidente Obama firmó una orden ejecutiva hace dos meses para aprobar esta medida, que calificó de “justa” porque “levanta la sombra” de la deportación de millones de ‘sin papeles’.
“Esto ocurre una vez en la vida, quiero hacerlo bien”, dice Vanessa Núñez, una joven venezolana que ha agotado todas las peticiones de asilo presentadas en EU y que cuenta con un caso de deportación todavía pendiente.
“Espero que esta medida ayude a cancelarlo, quiero poder seguir estudiando y trabajar. Es un gran paso para mí”, afirma Núñez, de 23 años, mientras se prepara para presentar este miércoles sus documentos.
En Miami, Diego Sánchez también recopila las pruebas con los que demostrar que entró al país hace doce años junto a sus padres desde Argentina. No supo que era indocumentado hasta que no preguntó en casa por qué él no pedía plaza en la universidad, a los 17 años, como todos sus compañeros.
“Sentí miedo y frustración”, dice Sánchez. “Vinimos a este país para tener una oportunidad mejor y poder estudiar, ya no tenía razón para quedarme”.
El joven argentino finalmente encontró una universidad en Florida que acepta a estudiantes indocumentados. Allí se licenció en Filosofía y Psicología, pero su titulación no le servirá para ejercer hasta que tenga un permiso de trabajo.
“En medio de mi último semestre llegó el anuncio de Obama. Llevo mucho tiempo esperándolo, tengo todos los papeles listos”, dice el argentino.
El Gobierno insiste en que la cancelación de las deportaciones no equivale a obtener un permiso de residencia.
La medida de Obama fue reconocida como uno de los esfuerzos más positivos para los inmigrantes y, desde entonces, decenas de organizaciones celebran sesiones informativas con abogados para asesorar a los futuros solicitantes.
Todos ellos deben haber entrado en el país con menos de 16 años y tener menos de 30 el pasado 15 de junio, carecer de antecedentes penales, residir en EU desde hace cinco años de manera continuada, ser estudiante o haberse graduado recientemente de la universidad, o pertenecer al Ejército.
El Gobierno insiste en que la cancelación de las deportaciones no equivale a obtener un permiso de residencia y garantiza que no compartirá sus identidades las autoridades de inmigración y que ésta no podrá abrir un caso de deportación contra ellos. Aún así, Núñez reconoce que “el miedo está ahí”.
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