Aquel miércoles 2 de octubre

Por Ramón Pacheco Aguilar.-La tarde de aquel día cambió el ritmo de nuestra historia nacional; para bien, sin duda alguna. Sabemos que nuestra democracia actual deriva, en un alto grado, de lo que sucedió en aquel otoño del 68; por ello, esta fecha no debe olvidarse. Yo era, en aquel entonces, un semi-tranquilo estudiante de segundo de secundaria ajeno a las cuestiones políticas, pero muy ocupado en lo que creí sería mi primera conquista. Pronto me di cuenta de mi equivoco.  

La mañana del día siguiente, jueves tres, el Profesor Chavarín Gradilla, mi Maestro de literatura, nos informó con un tono de alarma, miedo y coraje, que el día anterior el Gobierno del presidente Díaz Ordaz había masacrado a estudiantes y pueblo indefensos, en la Plaza de Las Tres Culturas del entonces D.F. “Eran estudiantes como ustedes”, nos dijo. ¿Cómo que estudiantes? preguntamos casi todos. Desde entonces, esa fecha me es indeleble. Fue el despertar de mi interés en la política y del inicio de mí activismo en mis tiempos preparatorianos. Tiempos de mi primera exposición mural y del Salón 107, nuestro periódico estudiantil reproducido en mimeógrafo, lo que me costó una reprimenda de las autoridades escolares frente de mi señor Padre. Seguí en la trayectoria trazada desde entonces.

Ha pasado el tiempo y hoy tenemos un México transformado con una amplia población estudiantil y una desigual sociedad que ha perdido el miedo a expresarse, o está en proceso de ello. Más y mejor informada, con opciones varías de participación política. Tuvo que haber sucedido el 68 (también el “halconazo” del 10 de junio de 1971) y las luchas previas de médicos y ferrocarrileros que condujeron a la guerrilla urbana de tantos grupos de jóvenes armados, entre los que destacó la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23/9), así como la campesina liderada primero por Genaro Vázquez y después por Lucio Cabañas.  Posteriormente, emergerían los partidos que vinieron a complementar la actividad política de izquierda del PCM, como el PMT, PSUM, PRT entre otros, mientras el PRI, PAN, PPS y PARM, seguían en su persistente actuar, enajenante y anodino. También surgió el sindicalismo independiente de los telefonistas, electricistas y universitarios; todo ello en la gloriosa década de los 70´s.

Hoy, el 2 de octubre del 68 forma parte de la historia oficial de nuestro país. Un crimen de Estado que no debe repetirse de nuevo. La fecha conjuga orgullo y vergüenza, valentía y cobardía, acción y represión, expresión e intolerancia, consigna y disparos, vida y ausencias.

La represión carece de sutilezas la mayor parte de las veces, pero carece de modales siempre, se enquista en el poder y se reproduce a la menor provocación cuando la dialéctica es rebasada y deja de funcionar. Aun hoy, el Estado Mexicano sigue manteniendo su misma careta y actuar abusivo. La represión directa de antaño se troco en sutil, aderezada con corruptelas, complicidades y disimulos. Precisamente en estos días vivimos un episodio más de ello cuando la FGR, recibiendo ordenes de arriba, intenta reprimir a investigadores mexicanos tratándolos como delincuentes. Una gran diferencia entre el 68 y los tiempos actuales es el vector de la libertad de expresión, verdadero vector de la democracia, que representan las ubicuas redes sociales y los modernos medios de comunicación.

Muchos perdones aún son demandados; por todo ello, “2 de Octubre no se olvida”.

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