Caso Djokovic

Por Sergio Alonso Méndez.-La Noticia: El tenista Novak Djokovic perdió su último intento judicial para quedarse en Australia y fue deportado este domingo del país… (bbc.com).

Comentario:

El caso del tenista serbio Novak Djokovic sirve para ilustrar la polarización que existe alrededor del asunto de las vacunas contra Covid-19. Aunque cada vez son menos, existen los antivacunas clamando razones por las cuales se niegan a recibir una dosis anti-covid. Del otro lado están los que se vacunan y consideran irresponsables a quienes no lo hacen. Djokovic no se dice antivacunas, pero alega que no desea verse obligado por nadie a hacer algo en su cuerpo.

El tenista serbio lo está pagando caro y sólo él sabrá si vale la pena. El premio del Abierto de Australia, en el cual él partía como favorito para ganarlo, es de casi 3 millones de dólares. De haberlo ganado, además, hubiera impuesto un récord de ganar torneos mayores, lo que quedará pendiente de momento. No podrá participar en el torneo australiano por al menos tres años, ya que una cancelación de visa implica no ser recibido durante ese tiempo. Otro torneo mayor, el de Francia, ya le está avisando que si no se vacuna no podrá participar. Y una marca, Lacoste, que lo patrocina y que le abonó cerca de 20 millones de dólares el año anterior, va a revisar la situación con posibilidad de una cancelación.

Si pierde todo ello y tal vez se retire del tenis por las complicaciones que ha generado, habría que reconocer que tiene principios muy sólidos. Pero, en un mundo asolado por una pandemia que ha provocado ya más de cinco millones de muertes, uno debería preguntarse cuál es el deber de un ciudadano global, sobre todo si se está en una posición de influencia. Al estilo Djokovic se han dado casos en otros deportes como en el basquetbol de la NBA, donde Kyrie Irving de Nueva Jersey no puede jugar más que en algunos estados donde está permitido, aún, el jugar sin vacunarse. O en el futbol americano de la NFL donde Aaron Rodgers, de los Green Bay Packers, fue multado con 300,000 dólares por violar protocolos e intentar inmunizarse a su manera, sin vacunas, y perdió un partido importante al dar positivo al Covid-19.

De hecho, aún si uno no es el tenista número uno del mundo o basquetbolista o futbolista renombrado, nuestro círculo cercano familiar, de vecinos, de amigos, de compañeros de trabajo o escuela, nos observan y podemos ser ejemplo sin darnos cuenta. ¿Cuál es nuestra responsabilidad? La tendencia apunta inexorablemente a que vacunarse será necesario para viajar, asistir a restaurantes o simplemente trabajar. Citigroup ya expresó que empezará a despedir personal no vacunado.

Además, las credenciales de quienes debaten la validez de las vacunas respaldan más a quienes están a favor. Y no son pocos los casos de personas antivacunas fallecidas al contraer la enfermedad. No debería ser obligación, sino la aceptación de un deber urbano. ¡Vacunémonos!

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com.

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