¿Cuánto de lo que sabe será verdad?

Por Guadalupe Ruiz Durazo.- Antonio Machado, integrante de la conocida Generación del  98, escribió: “¿Tu verdad? No. La verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.” Para el poeta sevillano la verdad es algo que se busca en compañía.

La verdad es la correspondencia entre lo que pensamos o sabemos con la realidad. El Diccionario de la RAE define la palabra verdad como la “conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa”.

¿Cuánto de lo que sabemos es verdad? Utilicemos un ejemplo para pensarlo.

Muy probablemente usted ha escuchado hablar de la Inquisición Española y sabe que condenaba a la muerte por hoguera.

La historia de la Inquisición está llena de casos documentados de reos que blasfemaban con el propósito de ser trasladados a tribunales del Santo Oficio, sabían que tendrían más garantías procesales, obviamente no comparables con las actuales; además sabían que se buscaba más el arrepentimiento que la condena a muerte.

Cabe recordar que la mayor parte de los “pecados” eran sancionados en el resto de Europa como delitos a través de tribunales ordinarios.

Buscando una cifra global, el número de condenas a muerte estaría en torno a los 5,000-10,000 durante los 350 años del tribunal; Geoffrey Parker se atreve a estimar 5,000 muertos, lo que supone un 4% de todos los procesos abiertos. 

Según cálculos de Gustav Henningsen, entre 1540 y 1700, las condenas a muerte por la Inquisición se dictaron para el 3.5% de los casos, pero solo se aplicaron al 1.8% de los condonados efectivamente; los otros fueron quemados en efigie, es decir a través de un muñeco del tamaño del ser humano que lo representaba.

El hispanista Henry Kamen ha demostrado con datos que “entre los siglos XV y XVIII en Europa, por cada 100 penas de muerte dictadas en los tribunales ordinarios la Inquisición emitió una”.

Por su parte, el británico James Stephen calculó que el número de condenados a muerte por todos los tribunales de Inglaterra aproximadamente en esos mismos tres siglos alcanzó la cifra de 264,000 personas, por delitos que iban desde el asesinato hasta el robo de una oveja.

¿Conocía esa comparación entre condenados a muerte por la Inquisición y los tribunales civiles? ¿Cuánto de lo que “sabemos” sobre la Inquisición española es verdad? ¿Cuánto es producto de la propaganda?

Los seres humanos vivimos interpretando, pero no todas las interpretaciones tienen la misma relación con los hechos. Es necesario entender el significado de las palabras, el contexto, los intereses, los inevitables sesgos, además de conocer los hechos.

Para el Dr. Facundo Manes, neurocientífico y neurólogo, en muchas circunstancias actuamos por prejuicio; estos no son necesariamente un proceso racional que emerge de la hostilidad, puede ser involuntario, no intencional y en cierta medida incontrolable, asociado con las regiones emocionales del cerebro.

Sostiene que, para nuestra especie, es más importante sobrevivir que la verdad. Que otro aspecto más importante que la verdad es pertenecer a un grupo social, por eso la evidencia no cambia lo que pensamos, la ignoramos y buscamos a otros que piensen como nosotros. 

Vamos por la vida con sesgos mentales ignorando todo lo que no coincide con lo que pensamos y tomando todo lo que coincide e incluso lo recordamos mejor.

Para encontrar la verdad hay que buscarla, informarse por diversas fuentes, entender el lenguaje, reflexionar, compartir de manera positiva con personas que no piensan como nosotros.

Implica la voluntad de hacer un esfuerzo racional y no dejarse llevar emocionalmente por la propaganda. 

Concluyo preguntándole ¿Cuánto de lo que sabe será verdad?

guadalupe.ruizdurazo@live.com

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