El manejo político de la economía

(EFECTO MULTIPLICADOR)

Javier Villegas Orpinela

En tiempos electorales todo puede pasar al gusto de los que manejan la política nacional desde Los Pinos, siempre y cuando la oposición sea realmente débil o entregada, también que no existan presiones externas y, que la ciudadanía “este dormida”.

Por lo que se ha visto a la fecha, en los siguientes meses, el Gobierno Federal podría bajar fuertemente los precios de las gasolinas, para así golpear las expectativas inflacionarias.

La discrecionalidad del Gobierno para hacer tejes y manejes en muchas variables, sobre todo en los precios de la energía para influir en la inflación, ya se ha vuelto costumbre.

Con estos “ajustes” el partido en el poder habrá de obtener buenos resultados electorales.

Mientras tanto, veamos como se la han venido gastando nuestras autoridades.

En el 2015, la inflación de todo el año fue de 2.13 por ciento a pesar de que el peso se devaluó 16.7 por ciento.

“La clave” estuvo en una política de bajas permanentes y estratégicas de los precios de la electricidad y la gasolina.

Un año después, en el 2016 con una devaluación del peso de 20.5 por ciento, la inflación alcanzó sólo 3.36 por ciento.

Ese año, cuando el traspaso de la depreciación del peso a la inflación del consumidor empezaba a articularse, decidieron bajar 10 por ciento los precios del gas LP.

Por lo que se alcanza a ver, la estrategia consiste en influir en los precios donde el Gobierno tiene el control y los mismos cuentan con una alta ponderación en la medición de la inflación general.

En lo que va de este año la inflación se ha disparado por dos razones: por el tipo de cambio alcista y el aumento de los precios de las gasolinas de enero.

A partir del primero de enero los precios de las gasolinas subieron así: 14.2 por ciento la Magna, 20.1 la Premium y 16.5 el diesel.

Y en febrero, como parte de un proceso de liberalización del sector debían subir más, pero como no convenía por razones políticas y de expectativas de inflación, se decidió congelarlos y manipularlos a conveniencia.

En esta coyuntura el Gobierno ha subido el impuesto especial a las gasolinas y obtiene mucho más ingreso.

En consecuencia, en algún momento la recaudación puede ser tanta que los lleve a bajar sorpresivamente los precios de los combustibles y no sería raro que fuera cerca de las elecciones del Estado de México, que son el 4 de junio.

La pregunta es entonces, ¿hay mano negra” en el manejo de la inflación?

Las dudas crecen y los bonos gubernamentales pierden su encanto.

Entonces, ¿dónde está quedando el libre mercado que tanto se pregona?

Con tales señales, los economistas del Gobierno Federal se están viendo más como populistas que como liberales al dejar que la política pase por encima de la economía.

jvillegas@correorevista.com                          Twitter: @JvillegasJavier

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