El Pase Covid

Por Sergio Alonso Méndez.- La Noticia:

La policía italiana resguarda las estaciones de trenes con la puesta en marcha del Pase-Covid… (bbc.com).

Comentario:

El “Pase-Covid” se conoce también como “Tarjeta Verde” o “Green Card” y su función es demostrar que la persona tiene al menos una dosis de vacunación, recuperación reciente de la enfermedad o prueba negativa del virus. Se acaba de imponer la regla de que sólo las personas con su Pase-Covid, en modalidad papel o digital, pueden abordar los trenes en Italia. Por cierto, no es el único país en implementar la regla, pero se está poniendo en la mesa el debate: Exigir el pase, ¿es discriminación?

En Italia se acaba de armar una revuelta porque manifestantes antivacunas están amenazando con bloquear el servicio de trenes. ¿Es válido dispersarlos o es represión?

Comencemos por intentar entender por qué mucha gente no se desea vacunar. Un estudio de la Universidad de Talca en Chile encontró que existe un 23% de personas que no piensan vacunarse y enlistó los motivos. Primero, se considera que los perjuicios de la enfermedad no son lo suficientemente graves como para vacunarse. Los que sostienen este razonamiento se basan en que han visto a varias personas cercanas padecer la enfermedad y salir de ella con pocas secuelas sin riesgo para la vida. Podría ser un argumento válido si los datos no mostraran que un 3-4% de los contagiados a nivel mundial fallecen. En opinión de muchos, aunque fuera el 1% justificaría una vacuna. ¿Quién desea sacarse esta lotería?

Segundo, consideran que las vacunas no resuelven realmente la enfermedad. El argumento no observa que el número de fallecimientos por la enfermedad ha disminuido considerablemente entre los vacunados. Estadísticamente hablando, aunque no haya certeza, es más seguro contar con cierta protección.

Tercero, las teorías de conspiración son lo suficientemente válidas. Y aquí encontramos varios argumentos: las vacunas modifican el DNA, las vacunas son un mecanismo de control, los efectos a largo plazo de la vacuna son inciertos y pueden provocar autismo u otros males degenerativos. Si bien es cierto que idealmente se hubieran estudiado las vacunas por más tiempo, los científicos no se basan en ocurrencias para desarrollarlas.

El último punto tiene algo de validez: la sociedad tiene problemas más importantes de qué ocuparse. Un segmento de la población tiene empleo o negocio que atender y consideran la vacunación como algo secundario. Es una decisión personal, pero no estaría de más hacer un esfuerzo extra en favor de la sociedad.

¿Es discriminatorio negar servicio a los no vacunados? No, porque se está hablando de protección a la población y así como se impuso el uso de cubrebocas y la gente aceptó su uso para acceder a los servicios, la vacuna sería algo similar. En los aeropuertos nos quitamos los zapatos y nos revisan hasta por dentro. Un virus puede ser un arma más letal que una navaja. Los antivacunas deberían investigar más en fuentes serias.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com.

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