El poder del carisma personal y la propaganda

Por Guadalupe Ruiz Durazo.- Hay personas que quieren ser “influencer” y aumentar el número de sus seguidores, pero hace 5 siglos, sin Facebook, sin Twitter, sin Youtube, un hombre de una población de apenas 5,000 personas tuvo millones de seguidores; diversas voces lo consideran el primer propagandista de la historia; me refiero a Martín Lutero (1466-1536) ¿Cómo hizo un monje agustino en la pequeña localidad de Wittemberg para difundir sus ideas?

Martín Lutero fue el audaz promotor de un movimiento que transformó primero a la sociedad alemana y después Europa; recordemos que con una mirada actual no podemos ver otras épocas, es necesario considerar que cada persona es parte de su tiempo y su circunstancia.

Las preocupaciones de las personas no eran las mismas, la iglesia y los papas tenían gran influencia. Partiendo de que todos somos pecadores, aun siendo perdonados, tenemos una pena que purgar (purgatorio), un proceso lento que podría durar miles de años.

Era el Papa el que otorgaba esa gracia santificante, podía perdonar con su poder; eso era lo que hacían las indulgencias con lo que, la persona misma o sus familiares podían pasar menos tiempo en el purgatorio. Entonces surgió el mercado de las indulgencias, los predicadores decían que “tan pronto como el dinero en la caja canta, del purgatorio el alma salta”.

Lutero estaba de acuerdo con las indulgencias, pero no le gustaban los abusos. Al abrigo de Federico el Sabio, no se amedrentó ante el poder de la iglesia. 

Luchó contra la entonces corrupción de la iglesia de Roma, se manifestó contra la venta de indulgencias; proponía un diálogo directo con Dios; hasta ese momento, la lectura e interpretación de las Escrituras estaba reservada al clero y en latín, él las puso al alcance de la población en su propia lengua.

Los campesinos entendieron que debía revelarse contra la opresión y ese es “el cadáver en el armario de los protestantes”. Murieron entre 70,000 y 100,000 campesinos que se levantaron contra sus señores.

Lutero al principio apoyaba a los campesinos, pero al regresar del lugar en el que estuvo protegido de Roma, encontró que los campesinos no respetaban castillos, conventos, iglesias; comprendiendo que sus ideas se habían vuelto contra los señores trató de contenerlos; pero las ideas habían sido difundidas, ya no podía “volver al genio a la lámpara”.

Entendió que puede ser fácil desencadenar una guerra, pero no ponerle fin.

Entonces escribió un texto muy duro en el que animaba a los señores a exterminar a los campesinos.

Sabía que él “no había sido el único responsable de lo ocurrido, fue el decisivo apoyo de los príncipes alemanes cansados de las injerencias de Roma y sus exigencias financieras; pero sin la fuerza religiosa y visionaria del Reformador nada de lo que ocurrió hace 500 años habría sido posible” Manuel Fraijó, Doctor en Filosofía y Teología.

¿Pero cómo se volvió “viral”? Javier Ordoñez Rodríguez, Doctor en Filosofía dice que “el monje debía usar todos  los medios a su alcance para difundir sus ideas y para transformar a la sociedad alemana”.

La propagación no intencionada de las “95 tesis” alertaron a Lutero del poder de la imprenta. En 1517 las ediciones impresas en forma de folletos pagadas por los amigos de Lutero aparecieron simultáneamente en Leipzig, Nuremberg y Basilea.

Entendiendo la dinámica de los medios y con el apoyo la imprenta sus escritos fueron ampliamente difundidos, escribía en alemán para la población, en un lenguaje entendible y en latín para el clero. En lugar de grandes libros, comprendió que era más rápido imprimir folletos. Utilizaba un lenguaje agresivo.

Consideraba que “sin imágenes no podemos ni pensar ni entender nada” y contó con el apoyo de los Cranach que estaban el servicio de Federico, utilizando grabados en madera como otra forma de propaganda.

La historia nos enseña que no hay nada nuevo bajo el sol, hace más de 500 años los medios de comunicación jugaron un papel muy importante en una revolución; hoy las redes sociales son la continuación de una larga tradición.

¿Hasta dónde puede llevar a una sociedad el poder del carisma personal y la propaganda?

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