Esa democracia universitaria-2

Por Ramón Pacheco Aguilar.-Doy continuidad a mi contribución del Domingo próximo pasado para así continuar comentando sobre el ambiente “democrático” que se vivía en aquellos años, 74-77, en nuestra Universidad de Sonora, bajo la Ley 103. Son los años de mi activismo universitario desde el inicio de mi cuarto semestre en enero del 74, hasta que concluyo mi carrera de Químico-Biólogo en febrero del 77. Primero, como cofundador del primer Comité de Lucha de mi escuela (y tal vez el primero de toda la Unison en ese periodo), para posteriormente ser elegido miembro del “recuperado” Consejo Académico de la misma y, finalmente, como Consejero Universitario.
Me tocó estar en el vórtice y la vorágine de esos complicados años en un clima de cotidiana agitación política y de represión física por los cuerpos de choque de la universidad impulsados desde Rectoría y asentados, incluso, en el Consejo Universitario con algunos representantes alumnos, trabajadores y maestros. Los Consejeros Universitarios “Activistas”, como se nos conocía, éramos hostigados verbalmente por conspicuos consejeros maestros y “correteados” por los micos una vez que abandonábamos el recinto del Consejo Universitario. Debo confesar que el “fuero” de ser consejero universitario nos protegía de los ataques físicos, no así a los demás compañeros estudiantes.
Durante el 74 e inicios del 75, iniciaba la lucha del sindicalismo independiente en la universidad. El movimiento estudiantil se decanta a favor de estos trabajadores y docentes cuando deciden tomar la universidad como medida de presión. Los empleados universitarios con su proyecto sindical STEUS y los maestros con su STAUS, encuentran la respuesta represiva de rectoría con sus sindicatos blancos SIETSUS y SEMUS, iniciando así la lucha por la titularidad de los contratos colectivos correspondientes.
Es precisamente el 19 de marzo del 75, cuando Rectoría, Gobierno del Estado y el denominado Comité Pro-Rescate de la Universidad, deciden “salvar” a la universidad que había caído en manos de estudiantes activistas rojillos y de los sindicalistas independientes. La toma se sucede en las primeras horas de la tarde de aquel día con lujo de violencia, derribando con sopletes las puertas de acceso al campus frente a Rectoría y golpeando con saña a todo lo que se movía. Fuimos vapuleados, correteados y desalojados. Ya en la calle, frente al museo biblioteca, organizamos inmediatamente una magna marcha estudiantil y de trabajadores recorriendo el Encinas, la Matamoros y la Serdán, para alojarnos finalmente en la Plaza Zaragoza que nos hospedó hasta el 29 de abril. El gobierno no respondió a solicitud alguna del movimiento, solo el pueblo al llamado de justicia.
Muchas cosas ocurrieron en esos 40 días alojados en el pasto y quiosco de la plaza; entre ellas, organizar la estrategia para rescatar y recuperar a nuestra universidad de la represión absoluta de Rectoría y la indiferencia del Gobierno del Estado. Durante ese periodo recibimos el apoyo de diferentes sectores de la sociedad hermosillense, estudiantes de escuelas preparatorias, padres/madres de familia, trabajadores/as y residentes de colonias populares. Recuerdo que hasta un chivo nos llevaron las estudiantes del Colegio Lux. Habiendo decidido que hacer, el 28 de abril (por cierto, día de mi cumpleaños), tomamos nuevamente las calles de la ciudad con una megamarcha anunciado que el día siguiente regresaríamos a la universidad con una consiga que nunca olvidaré: “Mañana volveremos, mañana venceremos”. Y así fue, volvimos y vencimos. Finalmente, siguiendo los procedimientos correspondientes, STEUS Y STAUS logran la titularidad de sus contratos colectivos. Es importante el conocer esta parte de la historia de nuestra universidad para poder comprender el periodo que viene cuyo objetivo es lograr una nueva Ley Orgánica Universitaria que sustituya a la actual Ley 4. Por definición eso es bueno después de 31 años en operación de esta ley. Comentaré sobre ello en mi siguiente contribución.

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