Espanta contarreforma a inversión extranjera

Por Javier Villegas Orpinela.-La iniciativa presidencial en el tema energético, que regresa el poder monopólico a la CFE, ya muestra sus primeros costos que impactan el crecimiento futuro de la economía mexicana.
De acuerdo con la firma consultora Kearney, México ha quedado fuera del índice de confianza de Inversión Extranjera Directa (IED) por tercer año consecutivo ante las polémicas decisiones de política pública que se están desarrollando en el País.
Este índice incluye a los 25 países más atractivos para la IED y en 2022 Estados Unidos ocupó la primera posición; el segundo lugar fue para Alemania y Canadá se colocó en el tercero.
La medición se hace a partir de 520 encuestados que toman las decisiones de las empresas -como presidentes o directores- en América, Europa y Asia.
Según economistas, en México se tienen fuerzas ambivalentes: una economía muy moderna que a pesar de todo sigue atrayendo y un aspecto de decisiones de política pública que están frenando la atractividad del País.
Al mantener una mayor participación de la CFE, como lo plantea la contrarreforma eléctrica, los elementos competitivos de la economía de México van a tener una brecha de desventaja competitiva y la van a hacer menos atractiva para seguir generando inversiones.
Mientras tanto, México sigue fuera de los 25 países más atractivos a nivel global para canalizar IED.
Las perspectivas de cambios institucionales, las expectativas en las reformas que dan competitividad a la economía moderna, como la energética, y las inversiones del Gobierno federal en infraestructura, son los temas que contrarrestan el posicionamiento positivo con los inversionistas globales.
En tanto la IED de México como proporción del PIB fue 2.8 por ciento en 2021, países latinoamericanos como Chile tiene un mayor valor con 5.3 por ciento y Colombia con 3 por ciento.
Uno de los sectores que destacan en México es el automotriz, pero responde a que se incluyó en una estrategia de integración con los principales productores a nivel global de Asia y de Europa.
En Brasil, que también es importante en la producción automotriz, se destina principalmente a consumo interno por lo que no es una plataforma de exportación y por eso México pudo ganar posicionamiento en ese sector.
La desconfianza sigue latente en México y los inversionistas tanto nacionales como extranjeros se están manejando “a medio gas” en los proyectos dirigidos al País que dirige el Presidente López Obrador.
En estos momentos de turbulencias por la guerra de Ucrania y por las secuelas en la logística mundial por la pandemia del Covid-19, México debería brillar en la atracción de inversiones.
Sin embargo, tal oportunidad de atraer más capital productivo al País pareciera no estar en la agenda del mandatario nacional y menos en su círculo cercano en el gabinete y en el partido.
En la cúpula siguen pensando que todos los males obedecen a los neoliberales y antes que hacer crecer a México tienen como prioridad saldar cuentas pendientes.
Este comportamiento refuerza la incertidumbre en México ya que la interpretación que se le da a la cerrazón gubernamental es la de consolidar cuanto antes una economía de Estado, bloqueando la de mercado.

jvillegas@correorevista.com
Twitter: @JvillegasJavier

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