Forjar el carácter para vivir mejor

Por Guadalupe Ruiz Durazo.-El carácter de una persona define su actitud, sus decisiones y en general la manera de responder a los desafíos que la vida presenta. Las personas con carácter establecen límites, se hacen respetar y saben reconocer cuando el otro es el que tiene razón.

A menudo el carácter se confunde con temperamento o con personalidad ¿Qué es cada uno?

De acuerdo con el diccionario de la RAE, temperamento significa “constitución particular de cada individuo, que resulta del predominio fisiológico de un sistema orgánico”.

Según Allport, el temperamento sería el material bruto con el que se constituye la personalidad y se refiere a la naturaleza emocional de un individuo, la fuerza y velocidad con la que produce las respuestas, su estado de humor preponderante y las peculiaridades de la fluctuación e intensidad del estado del humor, predominantemente hereditaria (Allport, 1961).

Por otra parte, el carácter es “el conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona, de una colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar, de las demás” (RAE). De origen griego, kharakter, significa marca o sello.

Al término carácter también se le atribuyen características éticas. La filósofa española Adela Cortina señala que “ética” viene de la palabra griega “êthos”, que significa “carácter”. Indica que todas las personas se forman un carácter, que se nacen con un temperamento, pero por repetición de actos se adquiere un carácter.

Por otra parte, la personalidad es la interacción del temperamento y el carácter, de las reacciones automáticas inconscientes heredadas y el aprendizaje del individuo, la experiencia, las influencias sociales, culturares.

El carácter pues, se adquiere, es la parte de la personalidad que es fruto de la interacción y no de la herencia, es algo que se debe formar y hoy gracias al concepto de neuro plasticidad cerebral sabemos que está en constante evolución durante toda la vida.

La Doctora en Psicología Social Rosa Rabbani considera que la combinación entre virtudes y defectos es lo que se podría definir como carácter. Sostiene que la ciencia dice que todos poseemos todas las virtudes en potencia. Por ejemplo, aun cuando alguien parezca ordenado y otra persona no, todos tenemos la virtud del orden en potencia.

Todos tenemos cuatro o cinco virtudes que son nuestras fortalezas de carácter, pero seguramente también dos o tres rasgos que necesitamos mejorar y el primer paso para ello es conocerse a uno mismo.

¿Cuáles son los rasgos que debemos pulir? ¿Cuáles son nuestras fortalezas de carácter?

Los humanos somos seres sociales, las sociedades están compuestas por individuos, mejorar individualmente, forjar un buen carácter conduce a la construcción de mejores sociedades.

La Dra. Rabbani sugiere que un error que se suele cometer es dejar que “hable muy alto ese crítico interior que todos llevamos dentro”, cuando es más efectivo focalizarse en las virtudes, las fortalezas, en todas aquellas acciones que se hacen francamente bien, que suelen ser muchas, sin dejar de trabajar en mejorar aquello que no hacemos tan bien.

No debemos dejar de insistir en las enseñanzas que ayudan a forjar nuestra personalidad.

En cultivar las virtudes éticas que tienen que ver con el autodominio, especialmente de las pasiones que deben ser controladas y guidas por la razón, como la fortaleza y la templanza; aquellas que se relacionan con vivir en sociedad como la justicia y la generosidad; además, crecer en sabiduría, esto es, el conocimiento de lo que es correcto y lo que no lo es; practicar la prudencia, que es una guía en la aplicación de las demás.

Como se ha dicho, el primer paso es conocerse a sí mismo.

¿Sabes cuáles son tus fortalezas? ¿Qué rasgos necesitas mejorar? ¿Podrías hacer una lista?

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