Inteligencia emocional

Por Guadalupe Ruiz Durazo.- Durante la llamada década del cerebro, de 1990 al 2000, se realizaron avances tecnológicos que permiten observar la actividad del sistema nervioso; se ha visto mediante ecografía que en el vientre materno, hasta los 7 meses de gestación, el niño puede sentir las emociones que siente su madre, después puede tener incluso emociones diferentes a las de su mamá, por ejemplo, se ha observado que el bebé puede estar en el vientre a disgusto con la música que su madre disfruta. 

Las seis emociones básicas según Paul Ekman son: Alegría, tristeza, enfado, sorpresa, miedo y asco; todas juegan un papel importante en la supervivencia y vienen en nuestro código genético.

Todas son relevantes, aunque algunas nos hacen sentir bien y otras no tanto, por ejemplo, el miedo no es agradable, pero es muy útil, advierte del peligro y facilita una reacción rápida. El enfado ayuda a establecer límites, a poner alto a conductas que nos molestan. La alegría es una emoción agradable, sin embargo, se recomienda no tomar decisiones importantes cuando se está muy contento porque se tiende a sobre valorar las capacidades personales y minimizar los obstáculos que podrían presentarse.

Cada emoción tiene expresiones faciales involuntarias características e inconscientemente las identificamos. Se dice que hay 8 tipos de sonrisas y 7 son falsas, sin embargo, hoy en día con el abuso del Botox incluso la verdadera podría interpretarse como falsa y generar desconfianza, afectando las relaciones interpersonales. De cualquier forma, las sonrisas, incluso las falsas, abren muchas puertas y evitan muchos problemas.

Antes se creía en un solo tipo de inteligencia, la lógica-analítica, sin embargo, Howard Garner ha identificado hasta 8 tipos de inteligencia, entre ellas la inteligencia emocional cuyo gran teórico es Daniel Goleman.

Gran parte de nuestras decisiones son influenciadas en mayor o menor grado por las emociones; hay personas con gran dominio de su faceta emocional.

De acuerdo con algunos estudios contar con inteligencia lógico-analítica no necesariamente es sinónimo  de éxito profesional; por otra parte, alguien con inteligencia emocional tiene más probabilidades de tener éxito y sobre todo de ser feliz, siempre que el concepto de felicidad sea el que se relaciona con la paz interior y no la que se deposita en lo que no está bajo nuestro control. 

Es necesario ser consciente de que el esfuerzo y la dedicación no garantizan el éxito, pero sí la satisfacción personal de haber hecho todo lo que ha estado en sus manos por conseguir el objetivo. 

Debemos tener claro que todos los seres humanos son valiosos e inteligentes; además son  diferentes, buenos para algunas cosas y no tan buenos para otras. 

La inteligencia emocional puede marcar nuestra felicidad tanto o más que la inteligencia convencional, por eso es importante profundizar en el conocimiento de sus principales componentes:

1.- Conocer de nuestras propias emociones y como nos influyen, es importante reconocer capacidades y puntos débiles.

2.-Autocontrol,que consiste en saber detectar y gestionar nuestras emociones, no para reprimirlas sino para expresarlas adecuadamente.

3.-Empatía, implica reconocer y respetar las emociones de los demás. 

4.-Competencia social que permite una buena relación con los otros, saber tratar a las personas que nos resultan simpáticas y también a aquellos que nos parecen más difíciles, practicando la comunicación asertiva.

La buena noticia es que la inteligencia emocional se consigue con entrenamiento.

guadalupe.ruiz@advicesonora.com

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