La comunicación entre Ciencia y Política (parte 2)

Por Ramón Pacheco Aguilar.-Continuo con el tema de mi contribución de la semana próxima pasada donde describo la experiencia española en el arduo camino a transitar, cuando se quiere colocar a la ciencia y la política en el mismo plano o escenario de acción en beneficio del desarrollo social y económico (https://ethic.es/articulistas/eduardo-oliver). Sorprendente, y vergonzoso a la vez, el que nuestras autoridades de gobierno no pongan atención a este punto medular en el crecimiento y desarrollo de las sociedades. Por ejemplo, el Gobernador de Sonora enfoca su programa de gobierno 2023 en cinco temas, en el cual el apoyo, promoción y consideración a la ciencia sonorense es el tema ausente por antonomasia. Así las cosas ahora, y parece que sí seguirán,
Como lo mencioné en su momento, el documento plantea 10 ideas para mejorar la comunicación entre ciencia y política, entre el centro de la soberanía popular (el legislativo) y la comunidad científica española. Hoy tocaré las últimas cinco ideas de aquellas10 originales. A saber: 6.- Trabajar con y para la sociedad- En este punto se menciona que el
asesoramiento científico no puede ser un diálogo exclusivo entre élites políticas y científicas, sino que debe servir de enlace de la ciudadanía con el conocimiento científico y, especialmente, con el funcionamiento de las instituciones democráticas. Entonces, es preciso y urgente desarrollar y aplicar estrategias abiertas y diversas que involucren a los ciudadanos, científicos y políticos como un ejercicio de transparencia democratizadora pues el acceso al conocimiento científico enriquece el debate público y fortalece la democracia. 7.- Contar con una oficina de asesoramiento científico- El Congreso del Estado carece de asesores científicos y tecnológicos y, por lo tanto, carece de información e interpretación de las últimas disrupciones tecnológicas e hitos científicos que requieren para preparar legislativamente al país en temas torales. El Congreso cuenta con una Comisión de Ciencia y Tecnología que debiera contener en su estructura a esta oficina.
8.- Consultar expertos independientes y de distintas áreas- Los problemas de la sociedad son complejos y ninguna disciplina científica por sí sola tiene la solución definitiva, por lo que la multi- y la transdisciplina son la respuesta, ya sea para preparar informes científicos al Congreso o constituir un comité científico asesor al Ejecutivo. Para un problema de salud, por ejemplo, es esencial acudir a médicos, epidemiólogos, microbiólogos y farmacólogos, pero también a sociólogos, psicólogos y economistas.
9.- Especialistas en la comunicación entre ciencia y política.- Estos son los encargados de realizar los informes científicos. No son especialistas en el tema en cuestión, pero sí lo son en entender cómo funciona el método científico, en tratar con los expertos, en comunicar este conocimiento a los políticos y en mediar encuentros entre ambos mundos. Su profesionalismo, independencia y neutralidad debe garantizar el blindar la conexión ciencia-política. Y 10.- Saber dónde termina la ciencia y comienza la decisión política- Esto ayuda a definir los roles de cada actor para delimitar dónde terminan las evidencias científicas y cuándo se toma una decisión política. Es entonces cuando la labor del asesor científico termina pues ha presentado la información y contestado todas las preguntas. La decisión a tomar será terreno único del político. El asesor científico/tecnológico tendrá que respetar (no necesariamente compartir) la decisión tomada por el político.
Esta descriptiva guía española no es infalible y seguramente habrá otras similares. Sin embargo, pudiese usarse como base para que nuestros legisladores “abrieran y pararán sus orejas” para un mejor desarrollo de sus actividades, compromisos y responsabilidades.
Ser un estado de ultima generación, como pretendemos serlo, no se logrará ”alguna vez” sin la participación activa de la ciencia como una de las variables mas significativas en la ecuación del desarrollo de nuestro Sonora. Que así sea.

Compartir