La niñez sin escenario

Por Ramón Pacheco Aguilar.-En días pasados leí en internet sobre la situación de pobreza en la que vive un alto porcentaje de la niñez mexicana. La sorpresa fue mayúscula generando una mezcla de sentimientos que van del coraje al sentimentalismo y la impotencia. Sin duda alguna, es el Estado Mexicano el responsable de este crimen en contra del sector más desprotegido de nuestra sociedad: la niñez.
La población actual de México es de 132 millones de habitantes, con 65 millones de población masculina (49%) y 67 millones de femenina (51%). El segmento entre los cinco y los 17 años es de 29 millones representando el 22 % de la población total. Según la fuente, el 53% de nuestra población infantil es pobre. Muchos de ellos trabajan por necesidad; otros, son obligados a ello generando ambientes que no les son favorables ni en lo físico ni en lo emocional. Sin tener la oportunidad de asistir a la escuela, gran parte de esta niñez pobre no tendrá la posibilidad de cambiar su vida, por lo que seguirán expuestos a la explotación del sistema de los adultos.
Lo anterior indica que México tiene una gran deuda moral y ética con su infancia toda, volviéndose aún más crítica cuando se trata de la niñez indígena donde ocho de cada diez son pobres. 4.7 millones de niños y niñas mexicanos viven en pobreza extrema, lo que significa que tiene dificultad para comer al menos una vez al día. El Estado Mexicano debe avocarse a terminar con esta desigualdad y falta de oportunidades que viola los derechos fundamentales de la niñez.
En nuestra ciudad capital hay tantos niños/as en condición de calle que ya nos impusimos a verlos como parte de un cotidiano escenario urbano. Niños/as sin escuela, niños sin servicios médicos, niños tal vez sin hogar. Niños/as que le están ganando la batalla a la desvergüenza y a la incapacidad del Estado de cumplir con sus más elementales obligaciones. Niños/as que son un llamado de atención a la sociedad hermosillense, mojigata e insensible. ¿Qué hacer entonces para terminar con este problema, con esta desigualdad, con esta injusticia, con este crimen social? ¿Cómo generarles oportunidades?
Debemos asegurarnos que todos esos niños/as tengan un hogar, una familia, un proyecto viable de vida. Debemos asegurarles alimentación, vestido, salud, educación. Debemos contribuir al logro de su felicidad, porque solo así garantizamos el avance de nosotros mismos como sociedad. No podemos seguir con paliativos que para lo único que sirven es para darnos “golpes de pecho” como si fuésemos buenos samaritanos. ¿Cuáles son las constantes de esa ecuación de la pobreza? ¿Por qué no convertirlas en variables de una ecuación de éxito? Todo problema por definición, tiene solución. ¿Por qué no la hemos resuelto? No es irresoluble; no hay justificación para ello. Gobierno, sociedad, empresarios y academia, debemos cerrar filas para que ese andar infantil, cansado de origen y sin rumbo, se dirija, con paso firme y confiado, a un futuro promisorio y no al ruego de la dadiva en algún cruce de caminos.
¿Quién debiese tener la palabra? El gobierno, por supuesto. Pero el Gobierno estatal actual está lleno de promesas, de violencia, de nepotismo, de mesas de trabajo. ¿Podrá con esta encomienda que ningún gobierno previo ha atendido?

Compartir