Los primeros 79 años de nuestra Universidad de Sonora

Especial.

Por Ramón Pacheco Aguilar.- Nuestra Alma Mater, nuestra Universidad de Sonora, celebra el LXXIX Aniversario de su fundación durante este mes de octubre. Lejano aquel 1942 cuando la Unison nace para Sonora y en especial para su juventud. Sin duda, es la institución más prestigiada y virtuosa de nuestro Estado. Su calidad académica la coloca como la mejor opción universitaria del noroeste de México, ubicándola, además, en la posición 14 a nivel nacional dentro de un “universo” superior a las 5000 Instituciones de Enseñanza Superior (IES) entre públicas y privadas. Ahora también, posicionada en el “ranking” internacional entre las primeras 2000 universidades, en una población de universidades que exceden las 64000.

Soy Búho orgullosamente egresado de mi universidad en 1977. Desde siempre he reaccionado de forma inmediata ante cualquier intento de demérito o afectación en contra de ella. Conozco bien, tal vez muy bien, a mi Universidad. Desde el primer día en sus aulas me comprometí con ella, con su vida diaria, con su espíritu, con sus afanes, con sus logros y con sus carencias.

La historia universitaria ha transcurrido colmada de eventos donde se amalgaman no solo los logros académicos, sino también las luchas sociales y reivindicaciones laborales y políticas de trascendencia en el pasado relativamente reciente de nuestro Estado. La época turbulenta de las décadas de los 60´s y 70´s forjaron su recio carácter llevándola a reemerger al inicio de la década de los 90´s cobijada bajo su nueva Ley Orgánica, la Ley 4, dejando atrás la desgastada Ley 103.

Comparo mis tiempos de estudiante universitario con los tiempos actuales, y la diferencia no es solo cuantitativamente sorprendente, sino cualitativamente preeminente. Las limitaciones y carencias de laboratorios, bibliotecas, plantas piloto, departamentos de investigación, cuerpos académicos y docentes con posgrados, son asuntos saldados en su mayoría. La infraestructura física en todos sus componentes, y el capital humano de alta especialidad con el que se cuenta hoy día, posicionan a la Universidad de Sonora dentro de los más estrictos estándares internacionales de calidad académica, de generación de nuevo conocimiento y de transferencia e innovación tecnológica. Y todo ello, bajo la Ley 4. Para aceptar esta cierta aseveración se necesita conocer su historia y haber, incluso, participado en ella.

Toda ley es perfectible. Toda ley cumple su ciclo. Próximamente la Ley 4 será también historia, pero una historia sobresaliente con logros y satisfacciones para la comunidad universitaria y para la sociedad sonorense. Es por ello que tenemos que ser muy cuidadosos y vigilantes de las “bondades” de la nueva ley que viene.

Sabemos bien que el principal problema que enfrenta la Unison es la insuficiencia presupuestaria. ¿Cómo resolver este asunto? Sin duda, profesionalizando todo el proceso de transferencia del conocimiento con una visión no solo de impacto social sino de negocio.

Nuestro Himno Universitario es claro y certero en su contenido: “…del que trabaja es la virtud, del que trabaja es el honor”. Vamos Búhos, su saber es su grandeza. 

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