Más salario, pero con menos empresas

Por Javier Villegas Orpinela.- El que la autoridad federal empuje hacia arriba los salarios mínimos es una muy buena noticia.

Sin embargo, si la misma autoridad federal hace hasta lo imposible para cerrarle el paso a la inversión productiva, entonces estamos en un perverso círculo que irremediablemente desembocará en un problema económico mayúsculo.

Sobra decir que bajo este inédito esquema, la macroeconomía termina tropezándose consigo misma, por obra y gracia de una política económica adversa, dado que por un lado se les exige a los agentes económicos pagar más a sus trabajadores, pero por el otro se les limita a expandirse, al obstaculizarse las inversiones.

En la admintración lopezobradorista persiste la incertidumbre en el sector empresarial y por ello el desenvolvimiento inversor se ha frenado, empero el Gobierno federal insiste en seguirle poniendo piedritas en el zapato a los de la Iniciativa Privada.

El tema de los mejores salarios sigue en marcha aunque la economía nacional se deprime.

En ese complicado entorno la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Consami) apunta que la meta del Gobierno federal es que el salario mínimo general llegue a los 167.56 pesos diarios al final del sexenio, es decir, un poco más de 5 mil 100 pesos mensuales.

Tal programa implica un aumento gradual del 18 por ciento sobre el nivel actual.

El organismo precisa que el aumento es casi 90 por ciento mayor al que se tenía al finalizar el sexenio de Peña Nieto, cuando se ubicaba en 88.36 pesos, o sea 2 mil 700 pesos mensuales.

El salario mínimo este año es de 141.70 pesos diarios, es decir, poco más de 4 mil 300 pesos al mes.

El Programa Institucional 2021-2024 establece que el incremento anual debe estar al menos 2 puntos por encima de la inflación. En ese sentido, el Congreso aprobó en marzo una reforma a la Ley Federal del Trabajo para que a partir de 2022, el aumento no sea menor a la variación anual de los precios al consumidor.

Si bien la cifra de 167.56 pesos es casi el doble de lo que se tenía al final de la administración pasada, queda aún debajo de la meta planteada en el Programa Sectorial de la Secretaría del Trabajo, de 171.07 pesos.

Mientras el organismo salarial trabaja en la elaboración de la “Canasta Digna”, una figura con la cual buscará determinar, o al menos aproximar, el monto que se necesita para que una familia acceda a sus principales derechos sociales como la alimentación, educación, salud y a una vivienda digna y decorosa.

Se supone que este proyecto servirá como un ideal y guía para impulsar los salarios promedio en México. Después de que el salario mínimo ha superado la línea de pobreza, la “Canasta Digna” será un referente para fijaciones salariales acorde con lo mandatado constitucionalmente, según la Consami.

Desde la perspectiva salarial, todo se ve relativamente bien en México aunque no es así desde la plataforma del sector empresarial ni mucho menos desde el escalón  macroeconómico. Cabe aclarar que la nueva política salarial podría perdurar en un contexto más inclusivo; donde las empresas se expandan y se multipliquen.

jvillegas@correorevista.com

Twitter: @JvillegasJavier

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