Preocupa la galopante inflación alimenticia

Por Javier Villegas Orpinela.-Hace un año, en junio del 2021, la inflación anual de las mercancias alimenticias en el País era del 5.91 por ciento.
Al mes de julio de este 2022 el indicador tuvo un crecimiento del 12.09 por ciento, por lo tanto, en 13 meses los alimentos se encarecieron más de dos veces.
Estas son las cifras oficiales que muchas familias cuestionan y hasta los mismos comerciantes las ven “engañosamente tímidas”.
Una despensa promedio (de mandado) que hace un año se compraba con mil pesos, ahora supera los 2 mil 500 pesos y en ocaciones rebasa los 3 mil.
En los restaurantes los precios tambien andan por las nubes y por ello la demanda en estos negocios se deprime cada vez más.
El poder de compra de los salarios se deteriora a gran velocidad y las exigencias por aumentos no se han hecho esperar.
Los sindicatos -algunos- se han puesto las pilas y quieren negociar un aumento desde ya para hacerlo efectivo para antes de que concluya el año. Obviamente al arranque del 2023 pedirán otro más.
De esta forma se presiona por todos lados a la inflación y el Banco de Méico y su política monetaria -de alzas a la tasa de referencia- poco podran hacer para regresar el Índice Nacional de Precios al Productor (INPC) a niveles por debajo del 5 por ciento anual.
El Índice Nacional de Precios al Productor (INPP) es el otro gran factor que empuja al crecimiento continuo de precios en el País; a la fecha se mueve alrededor del 10 por ciento.
Este gran indicador impacta con semanas de rezago al INPC y por el nivel que alcanza en la actualidad, empujará en breve -todavía más- a la inflación que todos padecemos.
La inflación externa, como la de Estados Unidos, también “tiene vela en el entierro”.
Nuestro comercio internacional con la Unión Americana es vigoroso y por ahí se importan no sólo bienes y servicios, sino que además incluye el crecimiento contínuo de precios de ese país.
Es claro que la coyuntura esta influenciada por la inestabilidad de precios y todo parece indicar que seguirá así por varios meses, sino es que por años.
Por lo mismo, lo que debe cuidarse desde Banxico y la Reserva Federal de Estados Unidos (el Fed), es la efectividad de la política monetaria, pues de los contrario la inflación oficial -sobre todo en México- podría cerrar este año en los dos dígitos.
De ser así, estaríamos volviendo a marzo del 2000 cuando el INPC era del 10.11 por cierto, o más atrás.
En tiempos relativamente recientes, en diciembre de 1995, el nivel de precios en México alcanzó un pico del 52 por ciento (a un año del famoso ‘error de diciembre’).
En ese escenario la “sensación inflacionaria” para el grueso de la población era muy cercana al 100 por ciento.
Así que para evitar ese injusto “impuesto infacionario” de alcances regresivos, ya que le pega más a los que menos tienen, urge que el Gobierno federal respalde a Banxico dando ahora sí señales claras de certidumbre, sobre todo en materia política, económica y de seguridad.

jvillegas@correorevista.com
Twitter: @JvillegasJavier

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