Racismo en la Corona Británica

Por Sergio Alonso Mendez.- La Noticia:  La casa real británica expresa su preocupación por las acusaciones de racismo de Enrique y Meghan… (elpais.com).

Comentario: Al parecer los británicos, y con ellos mucha población del resto del mundo, están de nuevo metidos en el chisme relativo a la corona británica. No bastó que la pasión por conocer más de la Princesa Diana le haya costado la vida (cierto, fueron los paparazzi en primer lugar quienes la atosigaron al punto de matarla, pero si los paparazzi no hubieran podido vender bien las fotos, si no hubiera habido mercado para ellas, Diana seguiría probablemente con vida). ¿Hasta dónde la vida privada de un personaje público se convierte en asunto de la gente? ¿Dónde están los límites entre lo privado y lo público?

Ahora los diarios británicos están llenos de las palabras de la Princesa de Sussex, Meghan Markle, proferidas en una entrevista con Oprah Winfrey en California. El hecho de que más de 50 millones de televidentes presenciaron la entrevista, sin duda la hace pública aún cuando algunas partes se refieran a asuntos familiares. Probablemente se trata de la familia real más popular del mundo. ¿Qué dijo Markle?

En pocas palabras se quejó de la vida en la corte británica. Dijo que le quitaron su pasaporte, su licencia de conducir, sus llaves. Dijo que cuando se quejó en Recursos Humanos (sí, la corona tiene su propio departamento de recursos humanos, no tanto para administrar a los familiares, sino para los más de mil empleados detrás de la realeza. Será que soy plebeyo, pero no me puedo imaginar el tener más ayuda doméstica que a doña Chole), no le hicieron caso e ignoraron sus tendencias suicidas. Dijo que su hijo no tiene título real, ni seguridad. Pero lo más importante que dijo fue que existe racismo en palacio. Sin especificar quién exactamente, mencionó que cuando estaba embarazada de su ahora hijo Archie, alguien le preguntó a Enrique si no estaba preocupado por qué tan oscura podría ser la piel de su hijo.

Eso causó revuelo. Un comentarista de la televisión británica dijo que no le creía a Markle y fue presionado a renunciar. La reina, que normalmente se abstiene de intervenir en los dimes y diretes de los diarios, tuvo que declarar: “Toda la familia ha mostrado su tristeza al conocer en toda su amplitud lo desafiantes que resultaron los últimos años para Enrique y Meghan. Los asuntos suscitados, en particular el relativo a la raza, son muy preocupantes. Aunque los recuerdos sobre lo ocurrido pueden variar, nos los tomamos muy en serio y serán abordados por la familia de modo privado. Enrique, Meghan y Archie siempre serán miembros muy queridos de esta familia”.

Actitud muy centrada que debería estarle indicando a la prensa del mundo: “No se metan en asuntos de la familia. Arreglaremos las cosas a puerta cerrada”.

El racismo no cabe ni en la corona real británica ni en ningún país. Si las declaraciones de Markle buscan llamar la atención sobre el tema, bienvenidas sus palabras. Pero no nos enfoquemos en los chismes.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com

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