Sistema anticorrupción, la gran farsa

Por Enrique Zavala Urquides.-El sistema Nacional anticorrupción, se anunció con “bombo y platillo”, como un enorme mensaje de que acabaría con la corrupción en este país, en la realidad es toda una farsa, un sistema tan complicado como laxo, que no tiene “dientes sancionadores”…
El sistema anticorrupción es toda una farsa, protege a los malos servidores públicos, es un sistema híbrido, de derecho penal, civil y derecho administrativo sancionador, que atenúa los agravantes y maximiza la protección a las violaciones a la ley por parte de malos servidores y servidoras públicas.
El garantismo, simple y llano
El sistema anticorrupción, está encubierto por un garantismo muy sofisticado para proteger a los infractores, que hace muy difícil imputar faltas administrativas y delitos graves a quienes en el ejercicio del servicio público actúan y actuaron mal, en detrimento y quebranto del erario público.
Por ejemplo y para decirlo claro, en el derecho civil puedo ganar un caso demostrando la responsabilidad 51 a 49 porciento del caso, es decir con una simple mayoría, pero en el derecho administrativo sancionador, deberé probar, acreditar mi caso más allá de la duda razonable, es decir hace de la presunción de inocencia un “escudo protector” para los malandros casi impenetrable, !so pena de violar el debido proceso o sus derechos humanos!…
El NO castigo ejemplar
Como consecuencia de lo anterior, de ese garantismo a ultranza, no se logra un castigo ejemplar para los malos servidores públicos, ya que el derecho administrativo sancionador, es más protector para los ofensores que el mismo derecho penal, donde la presunción de inocencia es su columna vertebral, sin embargo en el derecho administrativo sancionador el servidor público tiene garantías superiores y protección mayor…
Quiere decir, que esa “duda razonable” propia del derecho penal, debo probarla y acreditarla bajo estándares de rigurosidad superiores, de otra forma nunca se logrará el CASTIGO Ejemplar, allí están como prueba adicional de lo anterior, los principios de no autoincriminación, de la carga de la prueba, de prueba lícita entre otros, que pueden provocar y darle derecho al inculpado para que demande al estado hasta por una “boberia” o error de procedimiento, en corto es más importante el procedimiento que los delitos…
conclusión
El sistema Nacional anticorrupción debe ser revisado y corregido, francamente tiene aspectos rescatables, pero sus defectos aunado al proceder de los ministerios públicos, entes fiscalizadoras y contralorías (son lentísimas), agravan todavía más las notables deficiencias, del sistema Nacional anticorrupción! Que ES UNA FARSA, porque no corrige al funcionario, se basa preponderantemente en el procedimiento, no en la falta, pero sobre todo, expone al estado ante demandas sumamente riesgosas, que pagará el erario, o sea nosotros.
El sistema anticorrupción pareciera que se diseño para proteger a los violadores de la normatividad y leyes, es tan grave que al menos que haya “alguna intencional política”, caerá a la cárcel algún exfuncionarios, es tal su laxitud jurídica, que es más fácil que un mal servidor público o ciudadano demande y le gane al estado por violar sus derechos humanos… ¡No cabe duda, el sistema Nacional anticorrupción está tan mal hecho, que permite que los patos (léase malandros) le tiren a las escopetas! … ¡Ni más, ni menos!.

“La corrupción es un mal inherente al Gobierno, que no está controlado por la opinión publica” (Ludwig Von).

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