Tercera llamada, comenzamos…

Por Ramón Pacheco Aguilar.-Como si estuviésemos en una famosa obra de teatro o a punto de escuchar el mejor de los conciertos, nos asentamos cómodamente dispuestos a participar en el inicio de este nuevo año. Los buenos deseos, los abrazos, las risas y sonrisas aun transitan por doquier trasmitiendo esa bondad y fraternidad que se manifiesta, puntualmente, en esta temporada.
En este primer jueves del año, aquí estoy observando el mundo a través de la ventana de mi estudio; aunque lo veo prácticamente igual, quisiera sentirlo mejor. Escuchar a Handel le introduce un poco de melancolía al hecho de estar.
Afuera, los niños/as corren, gritan y ríen presumiendo que Santa estuvo en casa, mientras los adultos, vecinos todos, continúan con los abrazos que aún faltaban. El bello ritual de la temporada Navideña concluye mañana con la llegada de los Reyes, buenos y sabios, y la “rosca” que nos ofrece al Niño como el presagio del buen año que nos espera, pero solo si lo queremos y en ello y para ello trabajemos. Que así sea.
Pero, ¿y cómo empezamos el nuevo año como País? ¿Cómo nos sentimos como mexicanos? Hummm. Escépticos, suspicaces, incrédulos, dudosos, temerosos, aterrados, irritados o tan solo desconsolados y afligidos cuando los apelativos debiesen ser confiados y seguros, puestos y dispuestos, eficientes y eficaces, buenos y mejores. Cada uno de nosotros, finalmente, tendrá que adoptar la actitud que lo identificará durante el año.
Las cosas no andan del todo bien, lo sabemos. Todos tenemos nuestros propios datos e interpretaciones; tal vez, ni muy precisos y menos exactos como debiere. López es el responsable primario de que así sea. Iniciamos el año con su apoyo vergonzoso al plagio académico, con su “estrategia política” de apoyo económico a los pobres, con su incapacidad de detener los hechos de terror sucedidos en Sinaloa, con su incapacidad de responder preguntas sencillas y con sus persistentes ataques verbales inductores de violencia contra quienes no piensan como él.
Mucho mas de este comportamiento presidencial desaseado y deshonroso tendremos este 23 ante la cercanía del 24. López sabe que ya no las trae todas consigo. Los rechazos a sus reformas, a la imposición de la Juez y a su fallida “filosofía” de abrazos no balazos, sumados a sus desatinos previos así lo indican. Si no hablara tanto, fuese su más grande acierto.
Insisto en que nuestro más grave problema como País es la pobreza. López lo sabe bien y por ello la utiliza como su “estrategia política” más exitosa. Sigo pensando, desde mis tiempos preparatorianos, que la mejor forma, la más eficiente y rápida de acabar con la pobreza es generando riqueza y su buena distribución. En ello, la mejor forma de hacerlo es creando empleos permanentes, seguros y bien pagados. Se ha mencionado, de tiempo atrás, que la reducción de la jornada de trabajo, sin reducción de paga, sería una forma expedita de generar esos necesarios empleos. Reducir la jornada de ocho a seis horas, resultaría en un nuevo empleo por cada cuatro reducidos. Luego entonces, si nuestra población económicamente activa (PEA) ronda en los 70 millones de empleos, esta reducción de tan solo dos horas se traduciría en 17.5 millones de nuevos empleos. ¿Por qué gobierno y empresarios no se animan a implementar esta medida? En el mismo tenor, ampliar el número de días de vacaciones de los/as trabajadores bien sería otra forma de generar empleos. Las malas interpretaciones de estas medidas en perjuicio de los trabajadores, actúan en contra de las mismas.
¿Qué otra cosa relevante nos espera durante el 23? Sin duda, la lucha encarnizada entre los “camisas negras” de morena por la elección del candidato/a a suceder al protodictador. En ello, ya empezó Marcelo. El colmo es que G. Noroña se apunta también. Así las cosas.

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