Un problema que no era nuestro, pero…

Por Ramón Pacheco Aguilar.-La relación que tenemos con nuestro vecino del norte siempre ha sido, por demás, desigual. Tiempo atrás nos costo la mitad de nuestro territorio, hecho que se vio favorecido por el abandono de aquellos territorios por el gobierno en turno de México y por el incipiente imperialismo yanqui. Al respecto no hay nada que hacer, a menos que López en otro de sus desvaríos como aquel famoso reclamo al gobierno español por la conquista a nuestros pueblos originarios, se le ocurra reclamarle a Biden por dicho despojo territorial. Con este señor todo es posible. Me pregunto por qué no se le ocurrió hacérselo en su reciente visita.
La migración humana siempre ha existido; resultado de ella, se pobló el mundo. La evolución, la genética, el medio ambiente dio como resultado la diversificación de razas y aunque el genoma humano nos unifica a todos, su variada manifestación fenotípica, a veces desafortunadamente, nos separa,
El ser humano dejó de ser errante, cazador y recolector, para adquirir un nuevo estilo de vida sedentario aplicando tecnologías rudimentarias que le permitieron dominar la tierra donde habitaba y generar sus alimentos incluso con excedentes. El matriarcado se torna patriarcado y la necesidad de proteger a la prole marca el punto de partida de la propiedad privada. Las tribus nómadas eventualmente se constituyen en reinos para después, con los años, convertirse en países.
La humanidad avanza y en sus múltiples procesos dialecticos emergen los países pobres y los países ricos, los países explotadores y los países explotados, los países imperialistas y los países avasallados. De la filosofía derivan, entre otras cosas, las ciencias políticas y los tantos regímenes político/social/económicos que han mostrado tanto bondades como fracasos, creando riqueza y confort, pero también mucha pobreza, injusticias y penurias. Recuerdo que no hace muchos años hablar de comunismo, socialismo, capitalismo, democracia cristiana o socialdemocracia era muy interesante y nos requería estudiar para poder diferenciar un régimen de otro. Hoy todo se reduce capital y su contraparte, la pobreza
La pobreza en muchos países y la falta de oportunidades que ello conlleva generan desigualdad, violencia e inseguridad en y entre su población, induciéndola a migrar a otras latitudes que “pareciera” representan la esperanza de una vida nueva y mejor. Esa migración bajo condiciones de penuria extrema, ocasiona perdidas de vidas que pasan desapercibidas. Las migraciones en medio oriente, en el norte de África, en Europa del este, no son diferentes a los que se suceden aquí en América, donde habitantes de Venezuela, Nicaragua, Honduras, Cuba, entre otros países, deciden dirigir sus pasos hacia el imperio en busca del “american way of life” a cualquier costo, incluso el de la vida. Muchos llegan a su destino atravesando nuestro País, pero su permanencia es corta.
Esta migración que se denomina ilegal inunda a los EEUU mientras su gobierno no sabe que hacer con ella, prometiéndoles a los migrantes regularizarlos algún día. Mientras eso ocurre, los expulsa y prácticamente los “echa” hacia nuestro País como resultado de un acuerdo entre ambas naciones que no termino de entender. Es entonces cuando se crea un problema humanitario que no era nuestro pero que tendremos que atender con dedicación, consideración y respeto a sus personas y condición, sin tener los recursos económicos para ello.
Los migrantes llegaron y están con y entre nosotros. Pronto los veremos tratando de integrarse a la vida de nuestra ciudad. Recibámoslos con nuestro espíritu fraterno y solidario pues su espera será larga y difícil. Muchos, sin duda, se quedarán entre nosotros. Démosles una buena bienvenida.

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