Ciencia y sociedad
Ciencia y religión
"El problema está en creer que la ciencia y la religión son opuestas, contrarias e irreconciliables"

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Finalmente me atrevo a tocar este tema tan común y distante a la vez, inductor de rechazos y disgustos entre familiares y entre amigos sin saber responder realmente por qué o por el temor de declararnos incompetentes para tratarlo más allá de una muy somera superficie.
El problema está en creer que la ciencia y la religión son opuestas, contrarias e irreconciliables, cuando no lo son. Lo anterior es una posición cómoda y obtusa de muchos que previene el análisis y una conclusión convincente. No me atrevo a decir que Ciencia y Religión son complementarias, pero estoy convencido que son parte del todo, ese todo que nos inquieta.
Profesional y “sentimentalmente” me dedico a la ciencia; por otro lado, desde mis tiempos preparatorianos soy lector de la Biblia, pero de una forma más bien desordenada porque así se me sugirió en su momento, sin sacar realmente provecho de ello. Pero hacer ciencia, como leer la Biblia, requiere y demanda orden y método. Hoy ya no soy tan solo lector de la Biblia, soy estudioso de la misma. Me costo trabajo comprender que los libros que la componen comprenden distintos géneros literarios, escritos por múltiples autores, unos testigos de los eventos, otros contemporáneos próximos o distantes, todos con inspiración Divina.
Así también es la ciencia, requiere y demanda orden y método, estudio y lecturas constantes de múltiples autores. Es en la ciencia donde la verdad tiene siempre fecha de caducidad, algo que no pasa con la religión tal vez porque está basada en la Fe y no en la probabilidad. Por ejemplo, para entender el Nuevo Testamento como la base de la religión cristiana, debemos prepararnos para ello conociendo el Antiguo Testamento; y saber, por ejemplo, que el cristianismo, el judaísmo y el islam tienen el mismo origen como las tres religiones monoteístas Abrahámicas.
Esos distintos géneros literarios que identificamos en la Biblia incluyen la narrativa histórica, la prosa, la poesía, el relato, la metáfora, la profecía y hasta la fantasía, que ayudan a entender la intención literal, simbólica o teológica del autor: lo mismo pasa en la ciencia y sus complejidades autorales. Bueno, eso nos ayuda a comprender, por ejemplo, el Genesis, y por fin entender la necesaria reconciliación entre la Fe y la ciencia al aceptar que el universo, con sus procesos y contenidos, no fue creado en tan solo siete días.
Interpelar es un verbo que tenemos que entender para comprender y aceptar muchas cosas que pasan y nos pasan, cuyos únicos responsables somos nosotros mismos y nadie más, como las guerras, un accidente, etc. Es el resultado del libre albedrio. Si ya pasaron esas cosas, entonces la pregunta es ¿Qué vamos a hacer para que, sin transferir culpas, no vuelvan a pasar? Así somos interpelados.
El Big Bang existió no tengo duda al respecto, pero ¿cómo tanto en tan poco? ¿Hasta donde llegará la expansión del universo y donde está contenido? ¿Habrá algo mas grande que el universo mismo? Tiene que haberlo, necesariamente, con una probabilidad del 100%. Como la ciencia, la Fe Religiosa requiere del conocimiento, de la comprensión y de la aceptación. La Fe no puede ser ciega; por ello, hay que saber creer. Concluyo: soy un científico creyente. Saludos.
(rpacheco@ciad.mx / @rpacheco54)

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