El lado bueno de
Cine y therians: Identidad y pertenencia
"Mientras el cine moldeó identidades colectivas, con mayor influencia el siglo pasado, los therians creen tener una identidad interna animal"

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La evolución del cine entre los siglos XX y XXI y el surgimiento del fenómeno therian parecen tema que no se relacionan, sin embargo, ambos convergen en una necesidad humana fundamental: la construcción de la identidad y la pertenencia a grupos con valores compartidos.
Mientras el cine moldeó identidades colectivas, con mayor influencia el siglo pasado, los therians creen tener una identidad interna vinculada a la esencia animal (lobos, aves o felinos) que la viven no como una fantasía, sino como una realidad propia.
Históricamente, el cine fue el gran arquitecto del imaginario social. Antes de la revolución digital, recintos como el cine Alameda en Guaymas o el Sonora en Hermosillo eran ejes de cohesión y modernidad.
En aquellas salas, el público transitó de las pantallas cuadradas en blanco y negro al formato Cinemascope, aceptando estas narrativas como verdades absolutas que dictaban ideales de nación, amor y justicia. La "Época de Oro" mexicana, por ejemplo, fue clave para codificar la moral de su tiempo y romantizar el mito de la Revolución.
Hoy, esa búsqueda de identidad se traslada del espectador al individuo.
El reciente rumor viral sobre alumnos therians en un colegio de Guadalajara (aunque desmentido) encendió un debate profundo. Algunos especialistas sugieren que este fenómeno no es necesariamente psicótico, sino una manifestación de la confusión propia del proceso de maduración en una cultura que, al tener sus necesidades básicas cubiertas, busca validación y pertenencia en otros nichos.
Al igual que los rituales dionisíacos en la antigua Roma, estas expresiones surgen en momentos de ruptura de normas, con la diferencia de que hoy la tecnología actúa como un acelerador que propaga estas tendencias como fuego.
El doctor José Antonio Lozano, director de la Universidad Panamericana y de la Junta Dirctiva IPADE, escribe acerca de la crisis de identidad y sentido de pertenencia en la juventud actual; sus reflexiones no se centran solo en jóvenes, pero sí describen fenómenos que el considera causas profundas de la pérdida de identidad en las nuevas generaciones.
Algunas ideas tomadas de su columna ¿Una nueva época? de El Universal, son las siguientes:
El entorno digital ha creado un nuevo “yo”, el “yo digital”, distinto del yo auténtico, del ego y del yo social.
Ese yo digital que se muestra en redes suele ser:
•Idealizado
•Editado
•Desconectado de la realidad
Y muchas veces incompatible con la vida real.
Cuando esos yos no coindicen, dice Lozano, aparece:
•Ansiedad
•Depresión
•Confusión identitaria
•Sensación de vacío
Lo llama ruptura de los yos, y lo considera uno de los problemas más graves de la juventud actual.
Lozano considera otros hechos asociados a la confusión actual:
•Exceso de pantallas y disociación de la realidad
•Crisis de sentido de pertenencia
•Cultura de la inmediatez y falta de profundidad
•Obsesión por la Juventud y el rechazo a la madurez
Su diagnóstico es claro: la crisis de identidad es uno de los signos más profundos del cambio de época que estamos viviendo.
Regresando al tema del cine, que el siglo pasado moldeó identidades colectivas con mayor influencia de la que podría alcanzar en la actualidad, su existencia funcional seguirá con la reciente sustitución de la Ley Federal de Cinematografía por la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual lo cual marca un nuevo capítulo legal, cultural, político y social cuyos efectos se manifestarán en el futuro.
¿La Nueva Época del cine mexicano, bajo otro marco normativo y con apoyo gubernamental, será clave para codificar la moral de nuestro tiempo sin romantizar ni elevar a mito la realidad de México en la primera mitad del siglo XXI?
Queda tela de donde cortar…
Ex rector de la Universidad Kino

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