Ciencia y sociedad

Cómo evitar las próximas huelgas en la Unison

"Parto del hecho de que las huelgas universitarias siempre tendrán razón de ser, aunque muchas veces no se vea reflejado en la mesura de las demandas de los sindicalizados."

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Continuarán si no nos decidimos a hacer las cosas de diferente manera pues las reiteradas formas no han mostrado ser más que un fracaso independientemente de sus resultados y de quien se apropie del triunfo. Soy un irremediable e incansable Búho que reacciona al más mínimo acto que pudiese perjudicar la vida y trascendencia de mi Alma Mater, como es el caso que nos ocupa.

Parto del hecho de que las huelgas universitarias siempre tendrán razón de ser, aunque muchas veces no se vea reflejado en la mesura de las demandas de los sindicalizados. Me pregunto si cada uno de los sindicalizados, y las autoridades también, saben el costo puntual, global y anual de cada una de las demandas en disputa y como se acomoda ese costo en el presupuesto anual universitario. Todo lo anterior debiera considerar también el impacto académico, económico y social del evento. No debemos atenernos a los apoyos extraordinarios de los gobiernos pues son inciertos y siempre están condicionados a temas extrauniversitarios.

La estrategia huelguística debe cambiar y en ello deben colaborar complementariamente como parte de un mismo todo, sindicalizados y autoridades; incluso, estudiantes, sociedad y gobierno. ¿Por qué esperar hasta el ultimo momento para establecer la mesa de “negociación” entre las partes?  ¿Por qué no establecer una mesa de “análisis”, igualmente entre las partes, que funcione permanentemente durante todo el año para definir demandas y calcular costos? Así, la universidad como un todo, se prepararía para el siguiente emplazamiento que sería prácticamente por procedimiento. Esta estrategia permitiría hacer ahorros, colectas, negociar esos apoyos extraordinarios gubernamentales, buscar apoyos empresariales a cuenta del ISR, contribuciones ciudadanas voluntarias y hasta rifas, para tener el colchón monetario y poder responder a las demandas previamente pactadas. Mucho trabajo y compromiso implícito, pero hay que hacer algo diferente antes de que sea demasiado tarde. 

Para ello hace falta voluntad, verdadera y mucha voluntad, de los principales actores, de lo contrario olvidémonos del asunto. Paralelamente a esta estrategia, autoridades y sindicato negociarían, en su momento, un mayor presupuesto universitario donde una de sus variables sería el costo calculado del emplazamiento a huelga.

¿Qué la propuesta es aventurada, utópica e idealista?, claro que lo es. Pero por ahí en las bardas urbanas me he topado con la consigna que a la letra dice: “No sabían que era imposible y lo hicieron”. Seamos entonces posibles, aventurados, utópicos, idealistas e innovadores, al fin y al cabo estamos en la tercera década del Siglo XXI donde la innovación es prácticamente la condición para que todo fluya como debiere.

En varias de mis contribuciones anteriores he comentado la urgente necesidad de que la Universidad de Sonora profesionalice la venta del conocimiento que en ella se produce con una clara visión de negocio. Se tiene que profesionalizar esta área como otra de su actividad sustantiva; en ello, no sea ha trabajado. Pero bueno, esa es otra estrategia diferente a la que hoy comento.

Comprometernos con nuestra universidad es obligación de todos los sonorenses, porque es la Máxima Casa de Estudios del Estado. Por ello, presentar propuestas para no ver a nuestra Alma Mater sufrir es lo que sigue. 

(rpacheco@ciad.mx /                         @rpacheco54)

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Ramón Pacheco

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