Ciencia y sociedad
De axiomas, teorías y teoremas
"Por ejemplo, un axioma o un hecho axiomático, es la corrupción de morena como “movimiento” en el poder o la tierra es un planeta del sistema solar. "
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Cuantas veces estos conceptos nos hicieron sufrir en los inicios de nuestra vida escolar. Al principio, la mayor parte de las veces no fue solo porque éramos pequeños sino también porque nuestros profesores no eran del todo duchos en el arte de impartir conocimiento.
Fue en la secundaria donde se asomaron inicialmente para posteriormente causarnos alguna confusión en la prepa. Teníamos que aprendernos las definiciones de memoria, uno de los errores de entonces, sin asociar el concepto a eventos, situaciones o fenómenos de la vida cotidiana. Incluso hoy, entre algunos profesionistas independientemente de su área de conocimiento, no diferencian entre ellos. Veremos pues.
En corto, un axioma es aceptado sin discusión, algo que no requiere ser demostrado. Por ejemplo, un axioma o un hecho axiomático, es la corrupción de morena como “movimiento” en el poder o la tierra es un planeta del sistema solar.
El teorema se parece al axioma, pero requiere ser demostrado; o sea, es una verdad no evidente por sí misma. Algo así como el tratado de extradición que debiera aplicarse sin duda alguna al pillo de Rocha Moya. De los teoremas más conocidos es el de Pitágoras con sus tantas aplicaciones geométricas.
Por lo que respecta a la teoría, esta está basada en evidencias observables, a un conjunto organizado de ideas, leyes y conceptos interrelacionados pero claros que explican un fenómeno repetible; por ejemplo, la torpeza de Mario. La teoría va más allá de una hipótesis la cual es una suposición sin probar. Una teoría es la explicación más sólida “disponible” de la realidad. En ciencia, una teoría es un conocimiento estructurado y validado. Como ejemplos tenemos: la “Teoría de la Evolución” y la del “Big Bang”. El desmoronamiento político, moral y ético de morena creo que pudiera ir más allá de una atrevida hipótesis para convertirse en una sólida teoría.
El problema con las teorías desde mi punto de vista es que algunas describen una “verdad de época”. Y digo de época pues la verdad, más bien algunas verdades para no ser tan drástico, tienen fecha de caducidad. Un ejemplo clásico de la caducidad de la verdad que pregonan son las teorías atómicas que precedieron a la actual teoría cuántica. Así tenemos la descripción del átomo por las primeras y sencillas teorías atómicas de Demócrito de allá por el 400 a.C., de Dalton (1803) y Thomson (1897), para posteriormente irse complicando con Rutherford (1909) y Bohr (1913) antecedentes de la actual teoría cuántica fascinante y complicada con los principios de la ecuación de onda (Schroedinger, 1925) y el de la incertidumbre (Heisenberg, 1927) entendibles meridianamente por un servidor. Aquellas verdades enunciadas por las teorías primarias resultaron, si bien no falsas si incompletas y parcialmente verdaderas. ¿Y qué decir de la teoría de la relatividad del Tio Alberto (1905,1915)? Pero este es otro gran tema que trataré de explicar, tal vez.
La realidad nacional actual, política y social, crea nuevos axiomas indiscutibles día a día que servirán de base para postular teorías de fácil demostración en el corto plazo. Quien nos iba a decir que aquellos conceptos que nos fueron lejanos y confusos se convertirían, con el paso del tiempo, en cosa de todos los días y por ende fácilmente entendibles y demostrables. Concluyo: Un axioma es que en política todo se puede. Mala onda.

Sigue a Ramón Pacheco Aguilar