Ciencia y sociedad
El agua
"Físicamente, la molécula de agua es un dipolo"

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Recuerdo los inicios de mi carrera como académico en el Colegio de Bachilleres de Sonora (Cobach) impartiendo mi clase de “Química”; posteriormente en la Universidad de Sonora con “Química de Alimentos” y finalmente en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) dando “Química y Bioquímica de Alimentos”.
En todas ellas, una parte considerable de su contenido lo dediqué a que mis alumnas/os conocieran la molécula de agua, su estructura y sus propiedades físicas y químicas. Molecularmente el agua es, sin duda, una molécula muy interesante, tanto o más que las moléculas de proteína o aquellas que conforman el material genético.
Físicamente, la molécula de agua es un dipolo, o sea que parte de ella presenta una densidad de carga negativa y otra positiva permitiéndole ser una excelente conductora de la electricidad.
La diferencia de electronegatividades entre los dos hidrógenos y el oxígeno que la forman, así como los dos pares de electrones desapareados en este último átomo, le confieren prácticamente todas sus propiedades químicas y físicas.
Es tan importante, tan abundante y tan ubicua que la superficie de nuestro planeta tierra esta cubierta en un 70-71 % por ella; lo mismo pasa con nuestro cuerpo constituido, en promedio, con este mismo porcentaje. Fue en un medio acuoso hace millones de años donde se originó la vida a partir del ordenamiento de moléculas complejas; de igual forma, todas las reacciones en nuestro cuerpo responsables de mantenernos con vida se suceden en un medio acuoso mediante un sinnúmero reacciones denominadas reacciones bioquímicas. De todo lo anterior podemos concluir que el agua es imprescindible para la vida y su calidad.
Entonces, como es posible que en Hermosillo con su calor veraniego acercándose al 50% de la temperatura de ebullición de esta molécula, gran parte de su población carezca de ella no por una hora o dos, no por un día o dos sino por tres o cuatro (o más). No resulta fácil ni el decirlo. El efecto de no tener agua es devastador, dañino, mucho más que el carecer de electricidad, con impactos en el estado anímico de la persona, en su higiene personal, en el aseo y sanidad de su casa y en la salud de los que carecen de ella. ¿Y quien se hace responsable de todos estos daños? El responsable único son los gobiernos, estatal y municipal por supuesto (aquí aplica aquella expresión coloquial que usan nuestros vecinos del norte: “shame on you guys”).
No es posible que nuestro Hermosillo con casi un millón de habitantes y una historia centenaria que nos enorgullece, persistan problemas (tan) básicos que se reiteran anualmente. Es probable que los que ostentan el poder político y económico y que residen en las colonias ostentosas de la ciudad cuenten con albercas en sus residencias. Y no tengo nada en contra de las albercas; quizás solo contra esas, mientras que la carencia de agua se manifiesta en los grifos de las colonias populares.
Algo tienen que hacer los responsables de esta “tragedia” urbana e inhumana. ¿Habrá inteligencia y capacidad para ello? Se bien que no basta juntar dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno para producir agua. La cosa va más allá de ello, pero por favor vayan encontrándole la cuadratura al círculo. Tráiganla de donde la haya; la población que carece de ella lo agradecerá Todos lo agradeceremos.
(rpacheco@ciad.mx / @rpacheco54)

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