Ciencia y sociedad

El calorón termonuclear de Hermosillo

"Dicen los que saben que el clima está cambiando y que es cosa del calentamiento global, definitivamente lo es"

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Cada región y casi cada ciudad del mundo tiene un componente distintivo que la diferencia e identifica entre todas las demás. En el caso que nos ocupa, es el calorón termonuclear que nos abraza cada verano lo que nos identifica, aunque también lo tenemos parte de la primavera y el otoño.

Incluir el invierno sería el colmo, pero acordémonos del pasado cuando nuestros sacos, chamarras y abrigos tuvieron que permanecer en el closet y que en plenas cenas de Navidad y Año Nuevo tuvimos que encender los “aires”.  

Dicen los que saben que el clima está cambiando y que es cosa del calentamiento global, definitivamente lo es; tanto, como también está cambiando el clima político que empeora por culpa de esos morenos que han demostrado no servir para nada y que ahora intentan acabar con la libertad de expresión. Esto definitivamente va a calentar el ambiente. Esperemos que la oposición, la nueva y la dizque nueva, haga algo.  

Lidiar con 45+ grados centígrados aquí, es equivalente a los -30 en los que viven los habitantes de Kodiak, Alaska, o los de Astoria, Oregon, donde realicé mi tesis de doctorado, con una sola lluvia al año, pero de agosto a junio del año siguiente. En ninguno de esos dos lugares me toco conocer gente que se quejara del clima en el que vivían y en el que desarrollaban todo su potencial. 

Nunca escuche una queja, un reniego, una suspensión de actividades La vida debía continuar y lo sabían. Lo mismo pasa a nuestro alrededor con la única diferencia de que la mayoría de la gente, la gran mayoría, de queja del calor.

Me pregunto si los clasemedieros, como un servidor, y los de más arriba, que contamos con todas las comodidades para vivir en este clima, con A/C en nuestra casa, en nuestro auto, en nuestro trabajo y dondequiera que desarrollamos alguna actividad, cuando no pasamos más de 5 min diarios expuestos directamente a los inclementes rayos del sol tenemos derecho a estar siempre renegando. 

Entonces ¿qué le dejamos al obrero, al trabajador del campo, a los usuarios del transporte público, a los vendedores ambulantes, a los que viven en condiciones de calle, a los que sufren apagones de energía eléctrica en su hogar, a los que carecen de tan solo un abanico para refrescarse, a los que no cuentan con suministro de calidad y cantidad de agua potable? Ellos si tienen derecho a quejarse del clima y mas aún de renegar de las autoridades estatal y municipal por no hacer lo suficiente por brindarles los más mínimos estándares para una vida digna: energía eléctrica y agua suficiente.

Eufemísticamente se pretende llamarle a Hermosillo la “ciudad solar”, falso. Cuando lo sea, no habrá apagones y la energía eléctrica generada por paneles solares será muy barata haciendo que los aparatos de A/C sean accesibles para todos. Con esta energía solar podríamos, incluso, sacar agua de las piedras, como coloquialmente se dice.

Aprovechemos nuestro sol y su calor, incluso descontando su entropía, para generar trabajo y confort social. Tinacos y paneles solares para toda vivienda, en especial la vivienda popular, debe ser una política pública, una política pública de buen gobierno. 

Aprovechar nuestro distintivo climático debe ser obra de mentes inteligentes; pero solo las mentes inteligentes saben utilizar la tecnología para el beneficio de todos. ¿Será mucho pedir?


(rpacheco@ciad.mx /                         @rpacheco54)

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Ramón Pacheco

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