Ciencia y sociedad

Las quejas y los aciertos por ahí

"El calorón termonuclear que nos abraza es la principal causa del desasosiego ciudadano "

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Casi a la vuelta de la esquina nos espera el verano del 26, temporada que siempre viene acompañada de quejas y reniegos ciudadanos por las inclemencias del clima y por las deficiencias y carencias de los servicios públicos municipales de nuestra ciudad capital. 

El calorón termonuclear que nos abraza es la principal causa del desasosiego ciudadano que se manifiesta en irritación, impaciencia e incluso conductas violentas propias de una barbarie inexplicable. 

Ciertamente las altas temperaturas son nuestro distintivo especial como ciudad, como región, y deberíamos sentirnos orgullosos por ser tan aguantadores, tanto que seguimos aquí creciendo y desarrollándonos.

Habrá algunos, muchos más bien, que se quejan incluso teniendo todo a su favor, aire acondicionado en casa, en su vehículo, en la oficina y en todo lugar. 

¿Con qué cara, como se dice coloquialmente? Prácticamente sin derecho a queja. Otros, los muchos ahora sí, la gran mayoría, sin ninguno de los lujos antes mencionados viviendo su día a día abrazados a toda hora, calcinados más bien, por el calor. Pero resulta que ellos no son los quejumbrosos y así los vemos caminando por las calles de la ciudad muy orondos con el sol acuestas, trabajando a la intemperie, en el transporte urbano, siempre sudando la gota gorda. 

Me incluyo entre los primeros, pero no me quejo, más bien decidí no hacerlo por empatía y solidaridad con los segundos, El clima no lo podemos cambiar. Así es y seguirá siendo, resultado del cambio climático que continuará su curso si no hacemos algo que lo revierta o al menos lo aminore. Ya veremos qué tan inteligente somos para lograrlo.

El abastecimiento regular y en abundancia de agua potable seguirá siendo otra fuente de queja; tal vez, la más grave. Esta tiene solución, pero las autoridades de ambos gobiernos, municipal y estatal, pasados y presentes, no han tenido la capacidad para solucionar este problema que debió haber sido resuelto desde tiempos remotos. 

Las fugas de agua son el común denominador principalmente en las colonias populares. ¿Y sobre el suministro eléctrico? La misma cantaleta: deficiente y caro. Cuasi un escenario dantesco, similar al de aquella conocida novela. 

El deterioro de las calle y avenidas no solo en las colonias populares alejadas del centro, sino en aquellas del mismo centro, son un peligro para la integridad personal y vehicular.

Tenemos también el absurdo al intentar ir de compras al centro comercial en nuestro vehículo con la carencia de estacionamientos públicos y ser presa de los particulares que se dedican a esa pillería con la complacencia municipal.

Pero no todo son quejas. Tenemos también aciertos, unos completos y otros meridianos. Como la campaña de limpieza de las principales avenidas y bulevares de la ciudad que realzan su belleza, para muchos aun oculta. 

De igual forma, el glorioso paso a desnivel de Colosio y Solidaridad, la pintada de nuestros puentes, el paseo del bulevar Hidalgo y el ambiente familiar de la Plaza Zaragoza, entre otras buenas cosas.

Poco a poco, no obstante sus más de tres centurias, Hermosillo comienza a vestirse de ciudad adulta. Ayudémosle a forjar una indumentaria de lujo. Todo ello será en beneficio de los que estamos aquí. ¡¡¡Vamos hermosillenses que aún hay mucho por hacer!!!

(rpacheco@ciad.mx /                         @rpacheco54)

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Ramón Pacheco

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