Ciencia y sociedad

Mi experiencia en el IMSS

"Mayúscula sorpresa me he llevado con el servicio que de esta institución he recibido..."

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Como se dice por ahí: “Todos hablamos de la fiesta dependiendo como nos fue en ella”; y a mí, en esta fiesta, me ha ido muy bien.

Recientemente, y derivado del aumento incontrolado del costo de los seguros de gastos médicos mayores (SGMM) de las compañías aseguradoras privadas para personas de la tercera edad, de las cuales soy conspicuo miembro, tuve que convertirme en un asiduo usuario derechohabiente del IMSS. Mayúscula sorpresa me he llevado con el servicio que de esta institución he recibido y del cual estoy muy complacido. 

Hasta recientemente fui “cliente” de los servicios médicos privados en algunas de sus modalidades. Durante mis primeros 50 años fui una persona muy sana; sin embargo, y a partir de esa edad, un evento repentino e inesperado cambio mi inmaculado historial médico sometiéndome a un control disciplinario y profuso de medicamentos que mantienen mi salud funcionando casi adecuadamente ahora en mis primeros 72 . 

Tengo de todo, pero todo bajo control, y así deberá ser en lo años venideros que deseo sean muchos pues el objetivo y sentido real de la edad avanzada es vivirla y convivirla.

Pues me presenté en el IMSS en la clínica indicada, esa que se encuentra a un lado del Auditorio Cívico aquí en Hermosillo.  En la primera ventanilla recibí un trato amable de quien me atendió, indicándome con detenimiento los documentos que debía presentar.  A los días, ya estaba siendo atendido por el personal médico y trabajadoras sociales correspondientes a mi situación de salud, y recibiendo una serie de pláticas sobre buenas prácticas de higiene y nutrición para garantizar una buena salud.

Me di cuenta de que un universo de personas acude diariamente a esta clínica como seguramente lo hacen a otras del mismo instituto. Todos en perfecto orden haciendo fila esperando su turno. Las instalaciones limpias y ordenadas. No hay impaciencia ni en el usuario ni en el empleado.

Se me asignó un médico con el cual he entablado una relación médico-paciente de primer orden, quien escucho con atención mi historial de salud. 

El IMSS aceptó sin cuestionamiento mi historial médico previo y continue con mi tratamiento como si nada hubiese pasado, solo haciendo las adecuaciones que el medico determinó conducentes realizándome exámenes actualizados confirmatorios como rayos X, electros, química sanguínea, etc. Mi consulta es mensual y el seguimiento analítico trimestral. Todo perfectamente calendarizado en día y hora.

A la hora de recibir mis medicamentos la farmacia atiende de manera especial a las personas de la tercera edad. Si por alguna razón falta alguno de ellos, nos indican cuando volver y así ha sido. Una sola falla he detectado en estos meses de usuario de esta clínica: los baños. No obstante estar limpios, son insuficientes para atender al número de personas que los usa; además, su mobiliario es viejo aparentando estar sucio. Es necesario atender esta deficiencia.

Por favor créanme lo que les comen to (no soy como la 4t y ya saben quién en su segundo informe), pues yo era escéptico respecto a los servicios y atención del IMSS, pero ya no lo soy. De tanto oír cosas falsas y malas a veces terminamos creyéndolas equivocadamente. Esta es mi historia hasta hoy, esperando que así siga también si en alguna ocasión, por alguna indeseable desventura, tengo que hacer uso de otro nivel de atención médica relacionado con mi salud. Salve IMSS.


(rpacheco@ciad.mx /                         @rpacheco54)

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Ramón Pacheco

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