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Reelección indefinida en El Salvador

"El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, consiguió eternizarse...."

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La Noticia:

La reelección presidencial indefinida aprobada en El Salvador parece validar un aforismo que suele atribuirse a Mark Twain: “la historia no se repite, pero a menudo rima” … (bbc.com).


Comentario:

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, consiguió que la Asamblea Legislativa de su país autorizara la reelección indefinida. El poder de influencia sobre la Asamblea fue tan claro que 57 de 60 legisladores votaron a favor de la reforma constitucional que le permitirá a Bukele presentarse a elecciones cuantas veces quiera. ¿Qué países latinoamericanos poseen esta política? Si Bukele ha traído seguridad a El Salvador, ¿es válida la reelección?

Para justificar el movimiento, Nayib Bukele declaró lo siguiente: “El 90% de los países desarrollados permiten la reelección indefinida de su jefe de gobierno, y nadie se inmuta. Pero cuando un país pequeño y pobre como El Salvador intenta hacer lo mismo, de pronto es el fin de la democracia.”

No se sabe de dónde sacó el dato, pero no parece ser cierto. De entrada, muchos países europeos permiten la reelección, pero la gente no vota directamente por el primer ministro, sino por los partidos y son estos, con la fuerza de los votos, quienes se reúnen a nombrar el primer ministro haciendo alianzas. Es un sistema diferente y sería tramposo compararse con ellos.

Con los países latinoamericanos se vale la comparación y hoy en día, sólo hay dos, Venezuela y Nicaragua, que permiten la reelección indefinida. Ecuador y Bolivia la tuvieron un tiempo, pero dieron marcha atrás al ver los malos resultados que se produjeron. ¿En serio Bukele se desea comparar con Venezuela y Nicaragua?

Los dos dictadores de esos países, Nicolás Maduro y Daniel Ortega, respectivamente, están disfrutando los frutos de la reelección. No parece que los ciudadanos los estén disfrutando.

Maduro y Ortega son socialistas, al menos eso claman, en tanto que Bukele es de derecha. La arenga de Bukele no es por el bienestar del pueblo, sino por la mano dura contra las pandillas. Cuenta con que la gente, harta de la inseguridad, vote siempre por él.

Por supuesto conlleva riesgos la reelección indefinida. Otorga poder casi desmedido al presidente. En el pasado se ha percibido que, si una votación le es contraria a quien lleva muchos años en el poder, la tentación de hacer trampa y torcer la votación a su favor es grande. Se acaba de ver en la última votación de Venezuela. La gente, cansada de Maduro, votó por la oposición y Maduro la ignoró. Tristemente, el poder corrompe.

¿Puede Bukele ser la excepción? Difícil de creer. De hecho, la constitución de El Salvador solo permitía un período, pero Bukele está en su segundo gracias a que recurrió a un tecnicismo.

Además, ¿de verdad cree que sólo él puede mantener el orden en su país? ¿No puede capacitar a un sustituto? Ello es señal de soberbia. Y la soberbia tiende a ser típica entre los dictadores. Finalmente, si la gente vota válidamente por Bukele, debería entender que él no es eterno. ¿Le va a dejar la mesa servida a su sucesor para convertirse en dictador? No. La reelección indefinida es un error, aquí, en El Salvador y en China.


Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas           salonsomendez@gmail.com.

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Sergio Alonso

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