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Se cimbra el tablero político en Sonora

"La sola posibilidad de que el joven Colosio llegue a registrarse divide el voto opositor e incrementa las probabilidades de triunfo de la 4T..."

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La emergencia de Luis Donaldo Colosio Riojas como posible candidato de Movimiento Ciudadano (MC) a la gubernatura de Sonora en 2027 y el acercamiento de MC, a través de Dante Delgado, con Alejandro López Caballero, trastocaron el tablero prelectoral en el Estado. Ambos eventos se dieron de manera casi simultánea en el marco de la plenaria de legisladores de ese partido político que se llevó a cabo en San Carlos alborotaron la bitachera política la semana pasada.

Ese hecho en primer lugar abolló la posible candidatura única de toda la oposición de Antonio “Toño” Astiazarán a la gubernatura de Sonora en 2027. La sola posibilidad de que el joven Colosio llegue a registrarse divide el voto opositor e incrementa las probabilidades de triunfo de la 4T. Desde luego hay muchas otras circunstancias que seguramente influirán en el resultado final de la elección, pero por lo pronto es un hecho que complica las cosas para la oposición. 

El segundo hecho que cimbró el ambiente político en la entidad fue el anuncio de la posible llegada de Alejandro López Caballero a Movimiento Ciudadano y su probable candidatura a la presidencia municipal de Hermosillo por ese partido. El acuerdo entre la corriente “padrecista” del PAN con Dante Delgado, el cacique de MC, aunque no fue oficializado, pero si publicitado ampliamente en redes sociales, tuvo como efecto inmediato la renuncia a MC de su coordinadora estatal Natalia Rivera.

Pero también ese anuncio impactó al PAN, el partido político por el que Guillermo Padrés fue gobernador y López Caballero presidente municipal de Hermosillo y en el que al menos formalmente aún militan. Se perfilan entonces dos fracturas, una en el PAN y otra en Movimiento Ciudadano. El alcance de estas deserciones y reacomodos de los grupos políticos estatales aún no podemos saberlo, pero de que favorecen la posición de Morena no hay ninguna duda.

¿Cómo impactarán estos movimientos al tablero político-electoral estatal en las próximas elecciones? No lo sabemos con precisión porque el tablero se seguirá moviendo en función de los siguientes movimientos que hagan los actores, pero vale la pena comentar lo que hasta hoy parece perfilarse en los dos grandes bandos de la contienda: Morena y aliados de un lado y la oposición del otro. 

Empecemos en el bando de la 4T. En primera instancia el hecho de que dos de los partidos opositores (o aparentemente opositores en el caso de MC) se dividan dejan en una mejor posición al que resulte ser el candidato (o candidata) de Morena y aliados a la gubernatura, siempre y cuando mantengan la unidad entre los tres partidos y entre los aspirantes que resulten perdedores. Morena, al tener el poder y el manejo de los recursos del Estado, tiene herramientas para repartir puestos de consuelo a los perdedores y mantenerlos en el redil, pero esto no siempre sucede, así que pudiera haber sorpresas. 

Hay un elemento más que puede influir también en el escenario político electoral del próximo año. Me refiero a la ofensiva de Estados Unidos para forzar al gobierno de Claudia Sheinbaum a investigar en serio los nexos de políticos de Morena con grupos del crimen organizado, de la que por cierto la solicitud de detención con fines de extradición de Rocha Moya y su grupo de colaboradores es solo una muestra. Esto puede reforzar la ya generalizada percepción pública de que ese partido tiene fuertes nexos con los grupos delincuenciales catalogados como terroristas por EU.

Por ahora todos los aspirantes a ser designados candidatos (perdón, “coordinadores de la defensa de la transformación y la soberanía nacional”) se dicen orgullosos de representar a Morena y defender la 4T, pero no estoy tan seguro de que, en marzo, abril y mayo, cuando se desarrollen las campañas, vaya a ser tan honroso defender a esa coalición que defiende mafiosos. Más aún si más gobernadores y otras figuras de Morena son acusados formalmente en EU de delitos similares al de Rocha Moya. 

Del lado de la oposición, además de lo comentado en los primeros párrafos con relación a que no se presentaría un frente unido alrededor de Antonio Astiazarán frente a Morena y sus aliados, está el deterioro de la imagen de MC al exhibirse como una franquicia propiedad de Dante Delgado que se vende al mejor postor. Sobre todo, considerando que esto no es la primera vez que sucede en Sonora.     

Por su parte, Natalia Rivera al renunciar a ese partido da una muestra de congruencia al no aceptar esas prácticas que evidentemente se hicieron al margen de ella, pero también refleja que hay ciudadanos que por encima del pragmatismo valoran principios fundamentales para construir una opción realmente diferente. No sabemos cuál vaya a ser el resultado final, si el pragmatismo de Dante Delgado al atraer al “padrecismo” o el deterioro de la imagen de Movimiento Ciudadano.  

Lo que hoy sucede con la oposición a Morena en Sonora es que al menos una parte de ella se articula alrededor de una persona, Toño Astiazarán, y no de un proyecto o de un partido político. Hoy son los partidos los que dependen de Toño y no al revés. Esa es su fortaleza y a la vez su debilidad. Su proyecto no está construido sobre una plataforma de los cambios profundos que necesita Sonora y el país, sino alrededor de su persona. Quizá el siguiente paso sería darle contenido más allá del pragmatismo, pero por ahora hay consenso de que él es el único candidato que le puede ganar a Morena. 



 mvalenzu55@yahoo.com.mx

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Manuel Valenzuela

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