Efecto multiplicador
Sonora competitivo, pero fragmentado: IMCO
"Es, en esencia, una economía partida en dos; si no es que en tres."

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El Índice de Competitividad Urbana 2026 del IMCO confirma que Sonora no es un Estado rezagado, pero tampoco es un estado plenamente competitivo.
Es, en esencia, una economía partida en dos; si no es que en tres.
Por un lado, Hermosillo aparece en el top 3 nacional entre las ciudades de más de un millón de habitantes. El dato no es menor; es evidencia de una plataforma industrial sólida, de integración con Estados Unidos y de una base productiva que ha sabido insertarse en la lógica del nearshoring. Pero esa no es toda la historia. Cuando se observa el resto del Estado, la narrativa cambia, pues Nogales -pese a su ubicación estratégica- apenas alcanza la posición 10 en su categoría.
Ciudad Obregón queda en el lugar 11 y Guaymas, con su potencial portuario, apenas logra posicionarse en el cuarto sitio dentro de las ciudades pequeñas. El mensaje de esta información estadística es claro: Sonora crece, pero no se integra.
La competitividad del Estado descansa en zonas específicas, no en un sistema regional articulado. Es una economía que funciona hacia afuera -exporta, produce, se conecta con cadenas globales-, pero no termina de consolidar su desarrollo hacia adentro.
Y ahí radica el problema de fondo.Porque el nearshoring, esa gran oportunidad histórica, no se captura sólo atrayendo inversión; se captura generando encadenamientos productivos (integración nacional), desarrollando proveedores locales, fortaleciendo capital humano y garantizando condiciones estructurales -energía, agua, seguridad- que permitan escalar el crecimiento. Ciertamente Sonora presenta avances, aunque también limitaciones evidentes.
La primera limitación es la baja integración local, pues gran parte de la inversión extranjera opera como enclave: produce, exporta y genera empleo, sí, pero con escaso contenido local.
El resultado es una economía que crece sin distribuir plenamente sus beneficios.
La segunda es la desigualdad territorial… Hermosillo concentra dinamismo; otras regiones avanzan con menor velocidad o incluso se estancan.
Esto no sólo es un problema económico, es un riesgo político y social.
La tercera limitante es estructural: energía, agua y seguridad comienzan a convertirse en cuellos de botella reales. Sin resolver estos factores, el impulso del nearshoring podría frenarse antes de consolidarse.
Sonora, en otras palabras, ya dio el salto hacia la competitividad global… pero no ha completado la transición hacia el desarrollo regional equilibrado. Y eso obliga a replantear la estrategia.
El reto sigue siendo atraer inversión, con la renovada condicionante de capturar valor.
Tal estrategia implica construir proveeduría local, fortalecer ciudades intermedias y pequeñas, invertir en innovación y dejar de depender exclusivamente del modelo maquilador ampliado. Porque si Sonora no corrige esta fragmentación, corre el riesgo de convertirse en una economía dual: moderna en sus exportaciones, pero rezagada en su tejido interno.
La competitividad no se mide sólo por quién llega primero.
Se mide por quién logra que todos avancen. Hermosillo lleva la delantera, lo que es un buen logro para la economía estatal, pero es de suma importancia que se suban a la ola hermosillense los demás municipios del corredor industrial que marca la México 15.
Ciudad Obregón, Nogales y Guaymas, están obligados a minimizar la fragmentación que muestra el Estado en competitividad. Para ello, necesario impulsar desde el Gobierno el crecimiento equilibrado.
jvillegas@correorevista.com Twitter: @JvillegasJavier

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