Ciencia y sociedad

Tiempos pasados fueron...

"Estamos viviendo en la mejor época en toda la historia del desarrollo de la humanidad"

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Quienes en algún momento de zozobra ante el caos de la vida moderna no hemos utilizado esta común alusión: “Tiempos pasados fueron mejores”. Confieso que, equivocadamente, la he utilizado en algunas ocasiones. Nunca los tiempos pasados podrían haber sido mejores que el presente. Estamos viviendo en la mejor época en toda la historia del desarrollo de la humanidad; y mañana será aun mejor. 

Solo basta conocerla, entenderla y comprenderla El paso de ser simples cazadores y recolectores hasta la convivencia con los algoritmos que desembocaron en la “Inteligencia Artificial”, no se dio de la noche a la mañana, como tampoco fue la expectativa de vida de unos cuantos años en la edad media a la posibilidad de vivir una centuria o más, o a la posibilidad de conocer y pasearnos por galaxias vecinas más allá de la tienda de la esquina. 

A todo ello me refiero con el caos de la vida moderna, un desorden bastante organizado que nos ha llevado a la tercera década del siglo XXI. 

Según una de las leyes de la termodinámica, la entropía o desorden del universo, tiende al infinito. Pero no olvidemos que, con todos sus inconvenientes momentáneos, el desorden es original, genial, innovador y hasta revolucionario. Algún día tendremos también la capacidad de convertir el calor, una forma (desorganizada) de energía, en trabajo. Imaginemos lo bien que le iría a Sonora.

Los niños/as y jóvenes son el ejemplo más diáfano de los tiempos modernos. Pudiésemos decir que su comportamiento, sus gustos y sus entusiasmos son tales como las tuvimos nosotros en nuestros wonder years. 

Si el esquema y escenario tecnológico de hoy hubiese estado a nuestro alcance, físico y económicamente hablando, tal vez nos fuera imposible notar una diferencia significativa entre aquellos nosotros y ellos/as ahora.

Todos los que tuvimos la oportunidad recordamos y hasta nos atrevemos a defender nuestros tiempos. No hay necesidad de esa innecesaria defensa que no conduce a nada bueno. Recuerdo los tiempos de mi niñez y adolescencia temprana cuando solía juntarme con los mas grandes de la cuadra y conocer aquellas travesuras de su juventud temprana también. Cuando nos sentábamos en el cordón de la banqueta frente a la casa familiar a escuchar, el viernes por la noche, el “hit parade” en la radio en ambas versiones; en español con Los Fredys, Los Yaqui, Los Moonligths, etc., y en inglés con The Doors, Erick Burdon, The Beatles, etc.  y nos contábamos tantas mentiras como nuestra capacidad de imaginación nos permitía. 

Eso ya no existe, al menos en aquella cuadra. En aquellos entonces lo peor que nos podría pasar es que se le acabaran las pilas a la radio o que llegaran las enfadosas de nuestras vecinitas preguntando que estábamos haciendo.

Así las cosas, cada época con su tiempo. Ni mejores ni peores. Fuimos, somos y seremos buscadores no del éxito sino del valor que daremos a nuestra vida para trascender y para que la humanidad siga avanzando en beneficio de todos. 

La ética y la buena moral, no la moral de la clase dominante, deben prevalecer siempre como la mejor virtud humana. Que así sea. Por lo tanto, este tiempo es el mejor.


(rpacheco@ciad.mx /                         @rpacheco54)

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Ramón Pacheco

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