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Trump y los aranceles
"El presidente de Estados Unidos insiste en que su política arancelaria ha sido todo un éxito "

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Trump no quita el dedo del renglón. Pese a los resultados poco alentadores de su política arancelaria, el presidente Trump insiste en continuar con ella. Hace apenas unas semanas anunció la imposición de un arancel generalizado de 10 por ciento para 60 países, incluido México, mismo que se hizo efectivo el pasado 1 de agosto.
Este arancel en realidad sustituye a la expiración de los llamados aranceles recíprocos que la Corte Suprema de Estados Unidos declaró inconstitucionales recientemente por no corresponder al presidente la facultad de imponer aranceles, salvo en casos especiales plenamente justificados y de manera limitada y temporal.
El presidente de Estados Unidos insiste en que su política arancelaria ha sido todo un éxito y que ya empieza a tener resultados en la reindustrialización de su país. Pone como ejemplos, entre otros, los anuncios de Toyota de mudar parte de sus operaciones de Tijuana a San Antonio, Texas y de General Motors que hará lo propio con la producción de la camioneta Blazer que se trasladará de Ramos Arizpe, Coahuila a Tennessee.
No obstante, los números en general parecen contar otra historia. El economista y columnista de El Financiero Enrique Quintana dedicó recientemente una columna al tema en el que menciona 4 datos muy importantes.
Durante el primer semestre de 2026 las ventas de autos ligeros en EU cayeron 2.8 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior; el empleo en la industria automotriz perdió 29 mil puestos de trabajo en 2025; el estado de Michigan perdió 4 mil empleos en el primer trimestre de este año respecto al mismo periodo de 2025 y las empresas automotrices asentadas en esa entidad pagaron 22 mil millones de dólares en aranceles en ese periodo.
En la realidad parecen estar interactuando diversos fenómenos que se interpretan a conveniencia, por un lado, anuncios de algunas empresas automotrices que responden a la presión política del presidente y anuncian ajustes en la localización de algunas de sus líneas de producción intentando eludir el pago de aranceles y satisfacer al presidente, y por el otro gradualmente trasladar los incrementos en los costos al precio de los autos nuevos lo que tiende a disminuir la demanda.
Desde luego que estos fenómenos pueden estarse combinando con otros más generales como el incremento en los precios de los combustibles y la perspectiva de un crecimiento menor del PIB y una inflación mayor, pero lo cierto es que el efecto final es una pérdida de la competitividad de la industria automotriz estadounidense en el mercado internacional combinada con precios mayores de los autos en el mercado doméstico. Estos efectos no son temporales y tenderán a profundizarse en los próximos meses en tanto dure la política de aranceles altos del señor Trump.
Como fundamento de su argumento de que su política es un éxito, Trump menciona datos que no necesariamente responden a la industria automotriz.
Uno de ellos es que la industria manufacturera en general creció 4.6 por ciento en el primer semestre de 2026, su ritmo más rápido desde 2021, pero no son los aranceles los que están forzando a un incremento de la inversión general, sino las fuertes inversiones que se están haciendo en la inteligencia artificial.
Las empresas de alta tecnología (Google, Amazon, Microsoft, Meta) que compiten entre sí y con gigantes de otros países invirtieron en conjunto 225 mil millones de dólares en 2024, 410 mil millones en 2025 y llegarán a 725 mil millones en 2026. Es decir, se han casi triplicado en solo dos años. Sin embargo, esas inversiones nada tienen que ver con los aranceles de Trump, aunque si con la política de relocalización de industrias estratégicas que inició con Biden, y las inversiones que hoy se contabilizan son los efectos de la CHIPS ACT del presidente demócrata.
Otro elemento que vale la pena destacar es el fenómeno de la IA que por ahora no está teniendo un efecto multiplicador en otros sectores de la industria estadounidense. De acuerdo con información de The Economist, el gasto en construcción de fábricas nuevas ha caído de 250 mil millones en 2024 a 175 mil millones en mayo de este 2026, es decir un tercio en solo dos años. Por otro lado, el empleo en la industria manufacturera ha caído en 75 mil puestos en ese mismo lapso.
En resumen, no son los aranceles de Trump lo que explica el dinamismo en la inversión manufacturera sino la política de relocalización de cadenas productivas estratégicas en especial la de semiconductores y en general de inteligencia artificial.
Los anuncios recientes de Toyota y GM de relocalizar dos de sus líneas de producción a EU no necesariamente constituyen, por ahora, una tendencia, sin embargo, podría serlo si el proteccionismo se fortalece en el futuro.
La repercusión para México es la incertidumbre en el corto plazo que tenderá a aplazar, que no necesariamente detener totalmente, nuevas inversiones extranjeras, mientras no quede clara la perspectiva de largo plazo del TMEC.
El anuncio reciente de KIA de fabricar en Nuevo León su primer modelo de auto eléctrico es una apuesta por el futuro a la vez que una visión de que desde México se puede exportar sin aranceles a muchos países, además de atender al mercado nacional y latinoamericano. Es decir, aunque para México es fundamental el mercado estadounidense, no todo depende de él.

Sigue a Manuel Valenzuela Valenzuela



