El lado bueno de
Vientos alisios, Guaymas y el Tetakawi
"Centrémonos en algunos términos climáticos de resonancia mágica y en su somera didáctica ambiental. "

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Existen denominaciones, situadas en la frontera entre el rigor científico y la observación empírica, que poseen una resonancia mágica en mi memoria. Corresponden a una época en la que aprendí a amar y respetar a la naturaleza en sus diversas manifestaciones: sus ciclos anuales, la flora, la fauna, la riqueza de la tierra y, de manera entrañable, el desierto, los cerros y el mar.
Esto último, es un eco ineludible de mi natal Guaymas, espacio privilegiado por la belleza imponente de sus acantilados y farallones golpeados con energía musical por el oleaje; elevaciones a las que los lugareños llamamos, modestamente, cerros, pero ante cuya presencia pétrea los visitantes admiran el icónico contorno del “Tetas de Cabra”, escarpada montaña a la que la mercadotecnia turística rebautizó como “Tetakawi”, en un desatinado intento por invocar raíces tribales en la frontera de los territorios Yaqui y Seri.
Centrémonos en algunos términos climáticos de resonancia mágica y en su somera didáctica ambiental. Son palabras de profunda estirpe cultural que dan cuenta de la dilatada adaptación de nuestros antepasados a los ritmos de nuestro entorno desértico. Frente al reto de fenómenos cíclicos y rigurosos, el ser humano necesitó nombrar e interpretar la naturaleza no solo para resistir sus embates, sino para aprender a sembrar civilización en sus escasos periodos propicios.
•Vientos alisios: Corrientes de aire constantes que soplan desde las zonas subtropicales de alta presión hacia el ecuador. Por la rotación terrestre (el efecto Coriolis), en nuestro hemisferio viajan invariablemente del noreste hacia el suroeste, trazando las rutas históricas de la navegación y el clima continental.
•Temporada estival: Es el periodo del año correspondiente al verano, definido por la intensidad solar y las temperaturas elevadas. Más allá de su uso turístico para señalar la época de mayor afluencia, evoca el conjunto de días asociados al estío y a la plenitud de la luz.
•Canícula: Fenómeno conocido también como sequía intraestival, caracterizado por una disminución temporal de las lluvias en pleno verano, acompañada de cielos despejados y temperaturas sofocantes. No es una simple ola de calor, es un evento climatológico regular de escala regional.
•Monzón mexicano: Mientras que en el centro y sur del país la canícula se manifiesta como una pausa en las precipitaciones, en gran parte de Sonora y Sinaloa ocurre la paradoja inversa. Durante julio y agosto, los vientos dominantes arrastran enormes caudales de humedad desde el Golfo de California y el Pacífico, desatando la temporada de tormentas estivales y fuertes aguaceros vespertinos. Las lluvias amortiguan la sequía del suelo, pero la humedad y la radiación extrema disparan el calor, con frecuencia arriba de los 40 °C a 45 °C en los valles del Yaqui y Mayo y la mayor parte del estado.
Hace casi un año que viajo a Guaymas cada semana por motivos personales y lo encuentro transformado, con nuevos espacios públicos: Plaza de los Tres Presidentes, remozada; Malecón Turístico, con retoques; Unidad Familiar de “El centinela”, espectacular; nuevas instituciones educativas, mediana actividad portuaria (puede aumentar), movimiento comercial, parque de maquiladoras y un mayor posicionamiento turístico en San Carlos y algunas cosas más. También vi desaparecer los edificios de mis queridas escuelas Primarias (Loreto Encinas de Avilés y Luis G. Dávila) y mi inolvidable Secundaria (Miguel Hidalgo y Costilla).
Encuentro que el clima y los ciclos de la naturaleza son los mismos de siempre, aunque con la inevitable transformación urbana y cultural. Tradicionalmente mi querido puerto no ha sido muy afortunado en las relaciones del poder municipal con un tejido social que ya muestra, felizmente, señales de cobrar vida.
En las décadas en las que he estado ausente por ser tiempo de estudios y actividad profesional, más de una docena de alcaldes han pasado por las oficinas del Palacio Municipal; no todos han dejado en Guaymas huella de avance y transformación. Otros sí, pero esa será otra historia.
Queda tela de donde cortar…
Ex rector de la Universidad Kino

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