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¿Y ustedes qué harán con la informalidad? 

"La informalidad también es consecuencia de un sistema que, en demasiadas ocasiones, hace complicado, costoso y burocrático ser formal."

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En nuestra pasada columna hablábamos del fenómeno de la informalidad y mostrábamos algunas cifras preocupantes. Ahora que ya comenzaron a aparecer los políticos que, de una u otra manera, buscarán nuestro voto en 2027. Vendrán los discursos, las promesas, los recorridos, las reuniones con sectores productivos y, por supuesto, las fotografías con comerciantes, empresarios y emprendedores.

Por eso quizá sea buen momento para empezar a hacerles algunas preguntas. Una de ellas debería ser particularmente interesante desde el punto de vista del desarrollo y por supuesto dependiendo del puesto de elección popular al que aspiraran los candidatos: ¿qué van a hacer para reducir la informalidad en México, Sonora y nuestra ciudad?

Porque hablar de informalidad como si fuera solamente un problema de quienes venden en la calle, trabajan por su cuenta o tienen un pequeño negocio sin registrar sería demasiado fácil. La informalidad también es consecuencia de un sistema que, en demasiadas ocasiones, hace complicado, costoso y burocrático ser formal.

Abrir un negocio puede convertirse en una carrera cuesta arriba. Permisos, licencias, registros, inspecciones, obligaciones fiscales, laborales y administrativas terminan desanimando a quienes pretenden emprender.

Y aquí aparece una primera pregunta para quienes pedirán nuestro voto: ¿Cuántos trámites están dispuestos a eliminar para facilitar la apertura y operación de un pequeño negocio?

Porque no se puede pedir a un emprendedor que genere empleos, pague impuestos y cumpla con todas sus obligaciones, mientras enfrenta una estructura burocrática que muchas veces parece diseñada para complicarle la vida.

Hay otra pregunta todavía más importante: ¿Cómo pretenden combatir la informalidad sin destruir las fuentes de ingreso de quienes viven de ella y sin castigar al pequeño empresario que sí cumple? Porque el problema no se resuelve únicamente fiscalizando al informal. Se necesita crear condiciones para que incorporarse a la formalidad resulte atractivo.

¿Por qué una persona que trabaja en la informalidad habría de asumir mayores costos, impuestos, prestaciones y trámites si formalizarse no le ofrece una ventaja suficientemente clara?

Y para quienes ya están en la formalidad también hay preguntas. ¿Qué harán para que un negocio que paga impuestos, nómina, seguridad social, permisos y servicios pueda competir en condiciones razonables contra quien no paga nada de eso?

La informalidad no solamente afecta al gobierno por los impuestos que deja de recaudar. También afecta al trabajador que carece de seguridad social, al empresario que sí cumple y a la economía en general, porque limita la productividad y la generación de empleos de calidad.

Por eso sería interesante que, en lugar de escuchar las tradicionales promesas de “apoyo a los emprendedores”, los futuros candidatos nos explicaran cómo los van a apoyar.

¿Cuánto costará abrir un negocio?

¿Cuántos días tardarán los trámites?

¿Cuántos permisos serán necesarios?

¿Qué impuestos enfrentarán los pequeños empresarios?

¿Qué incentivos habrá para quienes decidan formalizarse?

¿Qué harán municipios y estados para eliminar permisos duplicados?

Y, sobre todo, ¿cuántos empleos formales se comprometen a generar y cómo podremos comprobarlo?

Porque la próxima campaña estará llena de candidatos buscando nuestro sufragio. Pero quizá esta vez los ciudadanos deberíamos cambiar un poco las reglas. 

En lugar de preguntar solamente qué proponen, deberíamos preguntar qué condiciones van a crear para que podamos trabajar, invertir, emprender y crecer.

México no necesita más discursos contra la informalidad. Necesita un sistema que haga que la formalidad sea viable. Así que, a quienes próximamente vendrán a pedirnos el voto, les dejamos desde ahora unas preguntas muy directas:

¿Qué harán ustedes para que en México deje de ser más fácil sobrevivir en la informalidad que crecer dentro de la legalidad? Y sobre todo ¿Cuántos de los candidatos que pedirán nuestro voto han intentado alguna vez abrir y mantener un negocio formal?

Las respuestas quizás nos ayuden mucho más, a la hora de decidir el día de la elección, que cualquier promesa de campaña.


*.- El autor es empresario, consejero nacional de Canirac, expresidente de Canacintra y ex consejero del Consejo Nacional Agropecuario.

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Manuel Lira

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