México busca frenar la IA dentro del cine

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Revista Correo

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El mundo del cine y el doblaje en México vive una sacudida inédita: actores, locutores y creativos han encendido las alarmas frente al avance de la inteligencia artificial (IA), una herramienta que, aunque abre posibilidades, también amenaza con robarles lo más valioso: su voz y su trabajo.

El detonante llegó en julio, cuando el Instituto Nacional Electoral (INE) publicó un video en redes sociales con la voz clonada de José Lavat, icónico actor de doblaje fallecido en 2018. El gesto, que parecía un experimento tecnológico, se convirtió en un punto de quiebre para la industria: si una voz podía revivirse sin autorización, ¿qué impediría que cualquiera lo hiciera?

Del enojo a las calles

La respuesta fue inmediata. La Asociación Nacional de Actores (Anda) encabezó una protesta nacional en la que denunciaron que la IA no solo amenaza a actores, sino a toda la cadena creativa: guionistas, músicos, técnicos, camarógrafos y hasta el personal de producción.

“Desde el que barre hasta el director: todos estamos en riesgo”, señaló Alejandro Cuétara, representante de la Anda, recordando que el cine y el doblaje no son trabajos individuales, sino engranajes de un mismo mecanismo cultural.

Los artistas exigen tres puntos clave:

- Que la voz se reconozca como un dato biométrico, tan protegido como una huella digital.

- Que sea obligatorio el consentimiento expreso para usar voces humanas en la IA.

- Y un sello que distinga la identidad nacional: “Doblaje hecho en México”.

La respuesta del Gobierno

La Presidenta Claudia Sheinbaum instruyó a la Consejería Jurídica y a la Secretaría de Cultura a dialogar con el gremio para construir una reforma que modifique la Ley Federal del Derecho de Autor (Lfda).

La propuesta, impulsada por Beatriz Mojica Morga, presidenta de la Comisión de Cultura, busca darle a los creativos nuevas armas legales: desde el derecho a rechazar la clonación de sus voces hasta la posibilidad de retirar de manera más ágil contenidos que violen sus derechos.

El proyecto ya cuenta con respaldo de instituciones como Indautor, Imcine, Anprod, Anda y Amprofón, y podría estar listo a finales de este año.

Un debate que apenas comienza

El caso mexicano se suma a la discusión internacional sobre cómo equilibrar la innovación con la protección de los creadores. Para la industria cultural del país, la regulación no es un capricho, sino una forma de blindar la autenticidad de un arte que, más allá de la tecnología, se sostiene en algo que las máquinas aún no pueden imitar: la voz y el talento humano.