Prevención y seguridad pública

La frontera norte

"He convivido en ambos lados de esa frontera y experimentado el primero y el tercer mundo, en lo económico, en lo social y en lo político..."

Imagen de la columna

Publicado el

Nuestra porosa frontera norte es con USA,  con nuestro ancestral vecino, con ese que nos brinda grandes oportunidades, pero tambien graves “dolores de cabeza” y… de otras partes del cuerpo, por como se comporta.

He convivido en ambos lados de esa frontera y experimentado el primero y el tercer mundo, en lo económico, en lo social y en lo político, esa relación que incluso generó en un presidente de este país, está famosa frases hoy celebre, ¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!...

El caso de Mariela…

Conocí a Mariela vendiendo chicles en el cruce de Tijuana a San Isidro, frontera que cruzo constantemente por motivos de negocios y familiares, me llamo la atención su juventud, no más de 30 años, con 3 pequeños que le llamaban mamá, y le hice varias preguntas.

Ella me dijo soy de El Salvador, y estoy aquí ¡para cruzar la frontera y vivir EL SUEÑO AMERICANO!.  Lo anterior me llamo tanto la atención, por ver su vulnerabilidad con sus 3 pequeños, que no se me ocurrió otra cosa más que aconsejarla, le dije primero ten mucho cuidado con los “polleros” y cuídate….

La falacia del sueño americano

Mariela era una jovencita muy guapa y busque orientarla, para que no cruzara esa frontera infernal, dominada por el crimen organizado, tráfico de órganos, violaciones y abusos extremos hacia los inmigrantes, le dije, ese sueño que tu buscas Mariela ¡NO EXISTE!, más bien es una pesadilla, ¡CUIDENSE!...

Fue tal mi insistencia de cuidarse, como su insistencia en cruzar, me di cuenta que decirle la verdad, no cambiaria en nada su intención de ¡Buscar el sueño americano!, de huir de todo y de todos, por el maltrato  recibido, de gobiernos irresponsables que inducen a los indocumentados a emigrar…

Conclusión

Después de la breve plática con Mariela, me quedé muy pensativo, preocupado, pero a la vez asombrado de su determinación, también por su valentía para emigrar al norte, incluso tuve un “sentimiento de culpa”, por decirle la verdad y desmotivarle para buscar “su sueño!...

 La realidad es que ¡el sueño amaricano no existe!, no existe ni para los gringos, es una vida muy dura donde se trabaja casi solo para comer, pero es mejor para el emigrante que huye de su país, por la injusticia y rezago social, por eso no pude convencer a Mariela… ¡Ni más, ni menos!.


“Al culpable se le busca dentro, no afuera” (San Agustín).

¿Te gustó este contenido?
Enrique Zavala

Sigue a Enrique Zavala Urquides